Exhaustos, casi sin poder respirar. Es el resultado de jugar prácticamente sin oxígeno, con un nivel del 40%. Todo este sufrimiento por la altura, los 6.331 metros a los que se jugó un partido de rugby.

Ocurrió en el Everest, algo que supone un récord mundial. Eso sí, fue con un fin benéfico. Recaudaron dinero para ayudar a niños del Reino Unido.

Un partido de rugby en el que el sufrimiento comenzó ya en el desplazamiento. Subir al Everest es un enorme esfuerzo para cualquiera. Jugar un partido de rubgy convierte la experiencia en un infierno.

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