Este edificio es uno de los colosos más altos de occidente, una aguja brillante sobre el Támesis, 310 metros de altura, toneladas de hormigón y cristal. Frente a ellas un joven de solo 19 años, George King.

"Meses de planificación y entrenamiento. Años soñando con ello", afirma King. A los 13 años en una excursión escolar George quedó prendado de esta increíble silueta. No pudo resistirse a este desafío: "Finalmente he podido cumplir mi sueño".

Ante el estupor de la gente, King agitaba las manos por el cansancio. Tardó 45 minutos en cima la cumbre del edificio. Tampoco pasó desapercibido para la policía londinense, que emitió un comunicado. Esperemos que esto no anime a más escaladores porque podía haber acabado en una tragedia.

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