La fiebre del exhibicionismo en las redes sociales a veces llega a extremos, a tal punto que en las situaciones más peligrosas la gente saca el móvil antes de pedir ayuda.

Esta necesidad enfermiza de postureo jugándose la vida es una auténtica plaga. Cuánto más riesgo mejor porque la apuesta es más segura. La gente se hace fotografías escalando grúas, subiendo rascacielos y haciéndose selfies que ponen la vida en peligro. Son actividades peligrosas y deportes alternativos que buscan triunfar y conseguir la mayoría de likes posibles.