Capítulo 80
El gran Halis Korhan regresa a la mansión con su familia para poner orden
Recuperado de su enfermedad, el patriarca ha vuelto con un mensaje de unidad, pero también con la firmeza de quien no piensa pasar ni una más.

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Halis ha entrado en la mansión dejando a todos mudos. "Sé lo que habéis estado haciendo todos", ha dicho, mirando a su familia a los ojos. A pesar de los errores cometidos, el abuelo ha mostrado su mejor cara: "Dios me ha permitido volver a encontraros a todos juntos. Nos vamos a aceptar con nuestros errores".
Ferit, emocionado hasta las lágrimas por recuperar a su guía, solo ha podido decirle lo mucho que le echaba de menos y lo bien que le queda su nueva imagen. "¡Abuelo, la barba te queda genial!", ha bromeado para romper el hielo.
Pero la paz ha durado poco. Elias, el abuelo de Diyar, ha llegado echando fuego por los ojos. Sin importarle la presencia de Halis, el hombre ha ido a por Ferit para pedirle cuentas por el desplante en la boda: "¡Ferit! Me hiciste una promesa tras otra y cumplí, ¡pero no voy a permitir esta desgracia!", ha gritado fuera de sí.
El enfrentamiento entre los dos patriarcas es inminente. Por un lado, Halis intentando proteger a su nieto y mantener a la familia unida; por otro, Elias exigiendo respeto por el honor de su nieta Diyar.
Ferit se encuentra ahora entre la espada y la pared: entre el abuelo que acaba de recuperar y el hombre que tiene el poder de hundir su futuro. ¿Será Halis capaz de calmar las aguas o su regreso es solo el inicio de una guerra abierta entre clanes?
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