A pesar de que Rosa llegaba al encuentro con su padre dispuesta a hablar y explicarse, Ignacio parecía no querer aceptar lo que su hija le estaba diciendo. El hombre, que dice respetar los sentimientos de su hija, le deja ver que el amor que se procesan es simplemente un capricho de juventud. Rosa no se puede creer lo que su padre está tratando de imponerle, él que siempre presumió de tener una visión muy avanzada para la época.

La joven le pide que le deje vivir su amor con Adolfo y hacer lo que ella decida en cada momento. Al ver que no van a llegar a ningún punto en común y que no hay por dónde coger esa conversación, Rosa se marcha tras haberlo intentado. ¿Cómo seguirá la relación entre padre e hija? ¿Podrán llegar a un acuerdo y que Rosa haga su vida tal y como ella desea?