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Tras los últimos altercados, la doctora ha decidido que su mundo y el de Cihan no pueden mezclarse. Mientras acuesta al pequeño, Alya le confiesa que deben marcharse solos.

Cihan ha puesto a su madre frente al espejo en una conversación cargada de reproches. El líder de los Albora ha dejado claro que, para él, la sangre no importa y que protegerá al hijo de Boran por encima de cualquier secreto.