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Pedro Sánchez convirtió su último mitin en Fuenlabrada en una declaración pública de amor a Begoña Gómez, con beso incluido, ante los militantes socialistas. Un gesto que ha reabierto el debate sobre el papel de la emoción en las campañas políticas y que el consultor político César Calderón analiza como una posible estrategia de cara al 29 de noviembre.