Nacida en Beirut (Líbano), la infancia de Sevine fue una pesadilla. Creció con el sonido de las bombas de la Guerra del Líbano y no podía salir a jugar a la calle. La música le ayudó a refugiarse de los estruendos e hizo que, pese al desastre, esta joven soñara con dedicarse a la música. Viene a ‘La Voz’ a disfrutar y dejar claro que nada ni nadie puede romper las ilusiones.