El hombre tuvo que ser ingresado por la amputación, pero una vez fuera de peligro ha sido incapaz de dar un relato coherente sobre su identidad: dice llamarse Sergio, Rafael o Noemí. Además, sostiene ser un extraterrestre e incluso afirma que el pene amputado no le pertenece.

Juan Cano, periodista de 'Diario Sur' asegura que los agentes barajan que se trata de una tortura o juego sexual. El varón apareció vagando por las calles de Benalmádena (Málaga) desorientado y con la cara y manos ensangrentadas. Las autoridades le condujeron al hospital donde descubrieron que tenía el pene semidiseccionado y atado con cordones y gomas de pelo.

En sus declaraciones contradictorias el hombre apuntó a una agresión, dijo que alguien le atacó, que le dieron un mordisco e incluso llegó a hablar de una autolesión, alegando que un dios le había ordenado que se arrancara el miembro.