Incendios
Speed, el perro policía que puede detectar si un incendio ha sido provocado
Tras un año de formación, ya ha participado en su primera investigación en Lleida.

Publicidad
Speed, con poco más de dos años, es capaz de detectar sustancias que pueden revelar si un incendio ha sido provocado. Lo hace desde el equipo de Mossos d’Esquadra como un agente más. De hecho, se ha convertido en el primer perro de la policía catalana en desarrollar este rol.
Tras un año en formación, Speed ha participado ya en su primer servicio en Lleida. Allí ha hecho una investigación del incendio que arrasó buena parte de las instalaciones de la cooperativa Arcofrut. El animal identificó varios puntos que coincidían con los lugares donde los investigadores sospechaban que podía haberse iniciado el incendio.
En el reconocimiento, que duró dos horas, Speed consiguió detectar lo que podía ser algún tipo de acelerante, del cual los agentes recogieron muestras que ahora deben ser analizadas.
Gasolina y disolventes
La gasolina y los disolventes son algunos de los acelerantes que consigue detectar después de que hayan ardido. También consigue diferenciarlos de otros materiales derivados del petróleo que pueden encontrarse habitualmente entre los restos de un incendio, como los plásticos.
El perro alerta al resto de agentes quedándose completamente quieto y señalando con la nariz el punto exacto al encontrar un olor sospechoso. De esta manera, los investigadores pueden concentrar allí la recogida de muestras y evitar analizar innecesariamente toda la zona afectada.
En ocasiones, Speed utiliza unos patucos para trabajar entre los restos quemados, protegiendo sus patas de los cristales, clavos y otros objetos peligrosos. Un accesorio necesario que lleva desde que tan solo era un cachorro.
Tras un año de entrenamiento, Speed es actualmente el único perro de los Mossos especializado en este tipo de investigaciones, aunque la policía catalana ya está preparando a un segundo animal para realizar esta misma función. Su formación ha requerido más de un año, con retos importantes como acostumbrarlo a olores tan intensos, como el de la gasolina, y conseguir que pudiera reconocer cantidades cada vez más pequeñas de estos acelerantes.
Publicidad










