Málaga
Recibidas 100 pistas tras difundir el retrato robot de 'la mujer de la maleta'
La publicación de la reconstrucción forense reactiva la investigación tras más de dos años estancada y abre nuevas vías, incluida la comparación de perfiles genéticos remitidos desde distintos países

Publicidad
Una mujer sin nombre, sin antecedentes en bases de datos policiales y con un perfil genético que no coincidía con ningún registro de personas desaparecidas.
Ese era el punto de partida de una investigación que comenzó en 2023 en Benahavís (Málaga), tras el hallazgo de un cráneo en el interior de una maleta semienterrada en una finca del municipio malagueño. Durante más de dos años, el caso avanzó sin resultados concluyentes.
Sin embargo, la difusión pública del retrato forense de la víctima el pasado 11 de febrero ha dado un giro inesperado a la investigación. En apenas dos semanas, la Guardia Civil ha recibido alrededor de un centenar de llamadas y correos electrónicos de ciudadanos que creen poder aportar información sobre la identidad de la mujer.
Fuentes del instituto armado señalan que los contactos proceden de perfiles muy diversos. La mayoría corresponden a particulares residentes en distintos países europeos, aunque también se han registrado comunicaciones desde América e incluso desde África. En varios casos, los informantes han facilitado datos sobre mujeres desaparecidas de su entorno y ya se ha gestionado el envío de muestras de ADN para cotejarlas con el perfil genético extraído de los restos óseos.
Toda la información está siendo analizada por la Unidad Orgánica de Policía Judicial, que trabaja en la verificación de cada pista recibida.
El cráneo puede ser clave para la identificación
El descubrimiento se produjo cuando un jardinero localizó la maleta parcialmente enterrada en una parcela. En su interior se encontraban restos óseos pertenecientes a una mujer cuya identidad continúa siendo un enigma.
Ante la ausencia de coincidencias en las bases de datos nacionales e internacionales, la Guardia Civil solicitó la colaboración de la Unidad de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia. El buen estado de conservación del cráneo permitió aplicar técnicas avanzadas de reconstrucción facial, con las que los especialistas lograron elaborar una imagen aproximada de su aspecto en vida.
Los estudios antropológicos sitúan a la fallecida en torno a los 40 años y estiman que la muerte se produjo entre 2020 y 2023. Los análisis apuntan a que gozaba de un aparente buen estado de salud, que podría ser de origen europeo y que medía aproximadamente 1,60 metros. Presentaría piel blanca, cabello originalmente de color marrón o marrón oscuro y ojos marrones. Además, determinados indicadores osteológicos sugieren que habría tenido al menos un hijo.
La difusión pública de esta reconstrucción ha supuesto un nuevo impulso para una investigación que busca devolver identidad y dignidad a una mujer cuyo rastro se perdió sin dejar huella administrativa ni genética. La Guardia Civil mantiene abierto el llamamiento a la colaboración ciudadana, en busca de la clave que permita cerrar el círculo de un caso que sigue esperando respuestas.
Síguenos en nuestro canal de WhatsApp y no te pierdas la última hora y toda la actualidad en nuestro perfil de Google.
Publicidad









