Relaciones de pareja

¿Podemos ser amigos de nuestros ex? Límites a las relaciones con las antiguas parejas

Si empezamos una relación y descubrimos que nuestras parejas se hablan normalmente con sus antiguas parejas, exnovios y exnovias, ¿puede afectarnos en nuestra relación?

¿Podemos ser amigos de nuestros ex? Límites a las relaciones con las antiguas parejas

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Parece que lo loable y lo adecuado es que tengamos una relación de cordialidad con las personas que han sido importantes en nuestra vida, pero ¿hasta qué punto podemos tener una relación de amistad?

3 circunstancias y 3 actitudes

1.- Si hemos tenido hijos con nuestra expareja, está claro que la relación debe ser al menos cordial por el bien de los niños. En este caso ¿dónde están los límites?, los límites están en que la relación debe ser lo suficientemente fluida para mantener el bienestar de los niños y se debe centrar como mínimo en las cosas que les afecten exclusivamente a ellos. Si esas decisiones afectan también a la pareja actual las debemos consensuar con ella y, luego, compartir el resultado con la expareja. Por lo tanto, no debemos tomar decisiones con nuestra expareja que afecte a la situación de mi relación actual. Si, aparte de estos mínimos, nos llevamos bien, pero sabiendo mantener a cada persona en su sitio, pues fenomenal, ya que habrá ocasiones en que igual hay que coincidir con el otro sobre todo en eventos de los hijos.

2.- Si hemos enviudado y tenemos una nueva relación, ¿podremos hablar de la otra persona en presencia de nuestra nueva pareja? En estas circunstancias hay que entender que se ha compartido una vida con alguien que ya no está, pero que seguramente cuando hacemos referencia al pasado hay que nombrarla porque esa persona estaba ahí. El caso se intensifica si tenemos hijos de esa relación, ya que la persona difunta se hace presente en las conversaciones con los hijos. Pero hay que saber también marcar un límite. No debemos comparar circunstancias vividas con circunstancias actuales, ya que eso puede hacerle sentir mal a nuestra pareja actual. Por supuesto, tampoco debemos comparar a las personas y decirlo. Cada persona tiene su momento en nuestra vida y ni las circunstancias ni nosotros somos los mismos. Igualmente, tampoco hay que tener en el hogar recuerdos visibles de la otra persona, que, aunque ocupe su lugar en nuestro corazón, ahora hemos creado otra vida y otro hogar con otra persona que nos quiere en nuestra individualidad.

3.- ¿Y si hemos terminado una relación de novios de bastantes años y ahora empiezo otra relación nueva? Este caso es el que más daño puede hacernos a la hora de empezar con otra persona. Las relaciones se basan en los principios de sinceridad y confianza y desde luego no hay cosa que más desconfianza genere que tu pareja te pille ‘whatsappeando’ con tu ex. Las personas pueden comprender que hay un vínculo con exparejas cuando hay hijos o, incluso, que hables de alguien que ha fallecido, pero que tengas una relación de amistad con exnovios o exnovias, no se entiende. Si eres de las personas que les gusta quedar bien y pasar del amor a la amistad debes entender que también toda relación lleva un ingrediente de posesión y celos y que puede que tu pareja no entienda que donde hubo una intimidad y complicidad ahora el límite esté en la amistad. De todas formas, puedes hacer la prueba, al contrario, ¿y si lo hiciera tu pareja…, a ti te importaría? Si somos sinceros de verdad, en la respuesta a esta pregunta tenemos la actitud correcta que debemos tomar.

Concluyendo, queridos lectores, si optamos por romper un vínculo y crear otro nuevo, hagamos sentir al otro que en este momento el lugar que ocupa en nuestro corazón es exclusivo para él. Y, si pensamos que se puede ser amigo o amiga de un ex, igual…necesitamos más tiempo para volver a compartir nuestra vida al lado de otra persona.

Alicia López Losantos es psicóloga y socióloga.

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