Disturbios en Barcelona

El perfil de los violentos en Barcelona, jóvenes entre 14 y 25 años que buscan saquear: "No había ningún tipo de ideología"

La consellera de Interior anuncia acciones judiciales para conocer quién está detrás de los perfiles anónimos que movilizaron a cientos de jóvenes. Los Mossos preparan un dispositivo ante una posible nueva convocatoria el 31 de octubre.

Imagen de los destrozos en Barcelona

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Los disturbios registrados el pasado sábado en el centro de Barcelona han dejado un balance de 130 detenidos, 76 de ellos menores de edad, según el último recuento de los Mossos d’Esquadra. La investigación continúa abierta y la Generalitat quiere identificar a los responsables de las convocatorias difundidas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería.

La consellera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, ha condenado los hechos y ha asegurado que el Govern actuará con contundencia. «Esto no se puede tolerar», ha afirmado, al tiempo que ha descartado que los altercados puedan ampararse en una reivindicación social legítima.

Los Mossos investigan quién está detrás de las convocatorias

Una de las prioridades de la investigación es averiguar quién organizó las movilizaciones y qué papel desempeñaron los perfiles anónimos que difundieron los mensajes. Según Parlon, los participantes procedían de distintos puntos de Cataluña y se habrían coordinado a través de plataformas digitales y servicios de mensajería masiva.

Interior solicitará, por los cauces judiciales correspondientes, acceder a la información que permita identificar a los responsables de estas cuentas. La consellera ha explicado que algunos de los perfiles utilizan nombres y números de teléfono que no son reales, lo que dificulta conocer quién está detrás de las convocatorias.

Los investigadores tratan de esclarecer cómo se organizaron los grupos y si existió una coordinación previa para cometer actos vandálicos, saquear establecimientos y enfrentarse a la policía.

La convocatoria se difundió bajo la etiqueta Blocus

La movilización se difundió en redes sociales bajo la etiqueta Blocus y se presentó inicialmente como una protesta relacionada con la calidad de la educación pública. Sin embargo, los altercados acabaron con saqueos, incendios y daños en establecimientos y mobiliario urbano.

Según las informaciones recabadas sobre la convocatoria, los mensajes publicados en redes dirigían a los participantes a grupos de WhatsApp y Telegram, donde se compartían instrucciones sobre los puntos de encuentro y la organización de la movilización.

Los Mossos investigan ahora el origen de estas comunicaciones y las posibles conexiones entre sus promotores. La etiqueta Blocus ha dejado de estar disponible en algunos de los perfiles utilizados para difundir la convocatoria, aunque las pesquisas continúan.

La mayoría de los detenidos son menores

El balance policial asciende a 130 detenidos, de los que 76 son menores de edad. Los altercados afectaron a una treintena de establecimientos y provocaron daños en el mobiliario urbano de la plaza de Catalunya y sus alrededores.

Parlon ha señalado que algunos de los arrestados ya han pasado a disposición judicial y que otros lo harán en las próximas horas, según su situación procesal. La consellera no descarta nuevas detenciones a medida que avance el análisis de las imágenes y las pruebas recopiladas.

Además, ha apelado a la responsabilidad de las familias ante la participación de menores en estos episodios violentos.

Interior prepara un dispositivo ante una posible nueva convocatoria

La preocupación de las autoridades se centra también en la posibilidad de que se repitan los incidentes. En las redes sociales han circulado referencias a una nueva convocatoria para el próximo 31 de octubre.

Ante esta posibilidad, los Mossos d’Esquadra trabajan en la coordinación de un dispositivo con la Guardia Urbana de Barcelona para prevenir nuevos altercados y responder ante posibles actos vandálicos.

La Generalitat considera que lo ocurrido el sábado se aleja de una protesta convencional y advierte de que no tolerará que las convocatorias públicas se utilicen como pretexto para cometer delitos.

La investigación sigue abierta para determinar quién impulsó la movilización, cómo se organizó y qué responsabilidad corresponde a cada uno de los implicados.

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