Tres de cada cuatro mujeres que cuando han ido con un acompañante masculino a un bar o un restaurante y han pedido un refresco y una cerveza, esta va siempre para ellos. Igual que cuando se pide una ensalada y una hamburguesa, la hamburguesa va para ellos independientemente de quien la haya pedido.

Una especie de micromachismo instaurado en el mundo de la hostelería que se suma a otros como quien elige el vino o quien paga la cuenta.

El 75% de las mujeres reconocen que tienen que cambiar la cerveza de lado porque no se las ponen a ellos en más de una ocasión, se piensa que la cerveza sin alcohol es para la mujer y la cerveza con alcohol para el hombre.

Incluso ellas al otro lado de la barra reconocen haber caído en los estereotipos y más de lo mismo en los platos de comida.

Los más contundentes los reciben ellos, la ensalada para ellas y la hamburguesa para ellos.

La solución a esto es sencilla, hay una comanda de comida y otra de bebida donde todo va marcado, esto es lo que se debería hacer.

La realidad es bien distinta, por costumbres antiguas. Porque pagar la cuenta o pedir una cerveza no tiene género.

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