Borja Salvador, un joven malagueño que intentó salvar la vida a una mujer que estaban pateando en la calle, ha sido condenado a dos años de cárcel efectiva y a pagar 178.000 euros de indemnización. La muerte de uno de los agresores en el forcejeo es lo que le ha llevado a prisión por homicidio imprudente.

El joven que fue condenado a dos años de cárcel por matar al ladrón que le había robado el bolso a una mujer tiene un plazo de quince días para ingresar voluntariamente en prisión tras declararse firme la sentencia. El Juzgado de lo Penal número 9 de Málaga ha requerido al joven para que ingrese voluntariamente en dicho plazo o, en caso contrario, "se procederá a librar oficio a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para que procedan a su detención e ingreso en prisión", según el auto.

El ladrón tenía antecedentes de alcoholismo y drogadicción y el día que intentaba perpetrar el robo estaba en busca y captura para su ingreso inmediato en prisión por diferentes causas penales. El abogado defensor del joven, Alfredo Herrera Rueda, aseguró tras su condena que se da "un mal mensaje" a la sociedad cuando se criminaliza y castiga una conducta solidaria de un joven y hace pensar que, ante una situación como esa, "lo mejor es mirar para otro lado y no complicarse la vida".

El joven también ha sido requerido para que abone la indemnización de 180.000 euros a la que fue condenado ya que le queda por pagar 174.000 euros "con apercibimiento de proceder a la vía de apremio en caso de impago".

Los hechos se remontan al 8 de febrero de 2015, cuando sobre las 7.45 horas una mujer iba camino a su trabajo en el Hotel Las Palmeras, de Fuengirola (Málaga), para ejercer sus funciones de limpiadora. La víctima fue golpeada por el ahora fallecido y su pareja para arrebatarle el bolso, momento en que el acusado, que acababa de salir del trabajo e iba con dos compañeras, salió corriendo tras el ladrón tras las llamadas de auxilio de la misma y, tras darle alcance, se produjo un forcejeo entre ambos.

Según la sentencia, el acusado le propinó dos puñetazos al delincuente y le provocó una caída al suelo y un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral que le causó la muerte dos días más tarde. Durante el recurso la defensa incidió, al igual que en el juicio, que fue un golpe que tuvo unas consecuencias impredecibles, y que en una persona sin los antecedentes de alcoholismo y drogadicción como los de la víctima no hubieran tenido esas "trágicas, fatales e indeseadas consecuencias".

El joven acusado siempre ha afirmado que solo quiso auxiliar a la víctima y recuperar lo que le habían sustraído a la mujer y que solo se defendió cuando la víctima le agredió, ya que tenía "pánico" porque había visto cómo habían pateado a la mujer en el suelo.