Tráfico de personas

Desarticulada una mafia criminal especializada en el tráfico marítimo de personas

Utilizaban embarcaciones de alta velocidad para transportar drogas desde España hasta Argelia y, en el trayecto de retorno, trasladar migrantes de manera irregular hasta las costas españolas

Coche de Guardia Civil

Coche de Guardia Civil Europa Press

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Agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, en una operación conjunta que ha contado con la colaboración de EUROPOL y la participación de Policía Nacional de Francia, Policía Judiciaria de Portugal y Policía Nacional de Polonia, han logrado desarticular una de las estructuras delincuenciales transnacionales más compleja, activa y peligrosa detectada hasta el momento.

Este grupo mafioso es considerado la mayor estructura de origen argelino dedicada al tráfico ilícito de personas mediante embarcaciones de alta velocidad, caracterizada por una extraordinaria capacidad operativa, una estructura altamente profesionalizada y una extensa red de ramificaciones nacionales e internacionales.

Narcolanchas de personas

El entramado criminal utilizaba embarcaciones de alta velocidad para transportar drogas desde España hasta Argelia y, en el trayecto de retorno, trasladaban migrantes hasta las costas de nuestro país. La investigación ha permitido documentar un total de 64 episodios migratorios a través de los cuales se atribuye a la organización la introducción de más de 2.000 migrantes obteniendo unos beneficios superiores a los 24 millones de euros. El entramado actuaba con un elevado nivel de violencia en el desarrollo de sus actividades para proteger las embarcaciones y sus cargamentos. En la fase final de la operación, en la que han participado más de 180 agentes, se ha procedido a la detención de un total de 78 personas en España, 77 y una en Argelia y entre estos arrestados se encuentran cuatro de los responsables del entramado, considerados objetivos de alto valor por las autoridades, así como el denominado “hawalader”, encargado de la infraestructura económica.

Cómo funciona un hawala y el "hawalader"

La "hawala" es un intercambio de dinero con siglos de historia que surgió mucho antes que la donde se mueve millones de dólares en todo el mundo sin que se sepan con exactitud los montos, ni quiénes los manejan, ya que una de sus claves es que sus intermediarios no dejan registro de las transacciones o de sus usuarios. No se necesitan bancos, ni cambios de moneda, ni formularios ni pagar altas comisiones. Solo un emisor, un receptor y al menos dos personas intermediarias.

Un ejemplo, le permite a una persona en Nueva York enviar dinero a Islamabad sin necesidad siquiera de abrir una cuenta en el banco. Esta solo tiene que contactar a un hawaladar local y entregarle el dinero en dólares junto con una contraseña previamente acordada entre el emisor y el receptor, y que ahora el hawaladar también conoce. El hawaladar local entrará en contacto con un colega en la capital pakistaní, para comunicarle el monto y la contraseña. El segundo hawaladar le entregará al destinatario el monto equivalente en rupias pakistaníes. Y para asegurarse que es la persona correcta, le preguntará por la contraseña. Toda la transacción se hace en cuestión de horas. Los "hawaladares" se quedan con una comisión, el emisor se ahorra las comisiones de los bancos tradicionales y el receptor puede hacer uso del dinero de inmediato y como mejor le convenga.

Exportan droga e importan personas

La organización había diversificado sus actividades ilícitas mediante un sistema de doble flujo. Por un lado, realizaban el traslado de sustancias de síntesis como el MDMA hacia Argelia. Posteriormente, aprovechaban el retorno de las embarcaciones para transportar migración irregular hacia las costas de Almería, Cartagena, Murcia, Alicante e Ibiza. Esta operativa les permitía obtener importantes beneficios económicos, llegando a cobrar 12.000 euros por cada persona trasladada en operaciones que en algunos casos implicaban hasta 50 inmigrantes por trayecto. A ello se sumaban los beneficios adicionales derivados de la introducción de drogas en distintos países africanos, así como el negocio del “petaqueo” o abastecimiento de combustible de estas embarcaciones rápidas.

La organización criminal operaba mediante subestructuras perfectamente organizadas y jerarquizadas asentadas en Andalucía, Región de Murcia, Comunidad Valenciana e Islas Baleares, manteniendo además ramificaciones operativas en Francia, Portugal, Italia y Polonia. La estructura estaba dirigida por un líder absoluto encargado de la planificación, coordinación, supervisión y financiación de toda la actividad criminal. Este máximo responsable aportaba importantes recursos económicos, suministraba armamento y sustancias estupefacientes y dirigía la distribución de dichas mercancías ilícitas hacia diversos países del norte de África donde el consumo de estupefacientes de origen sintético como el MDMA de alta demanda social.

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