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Amor

La importancia de recuperar los abrazos... y los besos

En estos días se habla mucho de los efectos de la pandemia de coronavirus en la salud mental de las personas. Entre las consecuencias que está produciendo está la desaparición del contacto físico entre nosotros, donde los abrazos y los besos tienen gran protagonismo.

Un buen abrazo, consentido y sentido, tiene un poder curativo que sobrepasa lo emocional y llega a generar beneficios físicos, tanto a las personas que los dan, como a las que los reciben. Y no estoy hablando solo de los abrazos amorosos, sino los de comprensión, de amistad, de compañerismo… La psicoterapeuta Virginia Satir dice que necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos y doce para crecer. Pero, ¿por qué necesitamos el contacto físico? Veámoslo en dos de los contextos más importantes:

1.- En Pareja.

Cuando una persona se enamora de otra, la tendencia natural es a expresar el amor y el cariño a través del lenguaje corporal, y los abrazos y besos juegan un papel muy importante. A través de ellos expresamos nuestras emociones y sentimientos, sobre todo, en la primera fase de la relación, donde el contacto piel con piel es tan buscado. También a través de los abrazos y las caricias la sexualidad de la pareja se liga a la afectividad, uniéndola más allá de lo que el acto físico representa.

"Necesitamos cuatro abrazos al día para sobrevivir, ocho para mantenernos y doce para crecer"

Virginia Satir (Psicoterapeuta)

Partimos de la base de que cuando se forma la pareja podemos tener ambos “distintos grados de necesidad de demostración de cariño”, o “distinta manera de expresar nuestro amor”. No significa que la persona que bese más o abrace más sea la que más quiera, sino que lo importante es que hablemos el mismo lenguaje del amor. Es decir, si para mí demostrar el amor es tocar mucho (abrazos, besos…) que el otro lea en estas conductas concretas el lado más afectivo que sexual y, si por el contrario, mi demostración de amor es a través de las palabras y de los actos más que con las expresiones, el otro lo entienda perfectamente y no me demande continuamente que se lo exprese.

Concretando, la pareja tiene que identificar las conductas que a cada uno le hacen sentirse amado y también las que demuestran que están amando; ambos las deben entender por igual.

2.- Con los hijos.

El abrazo tiene una importante relación con el apego. Los niños se sienten seguros, queridos y protegidos cuando sus padres los abrazan. La neurociencia ha demostrado que el cerebro, al ser un órgano plástico y moldeable, está afectado por la interacción de los adultos con los niños, de tal forma que el cariño o no que se les dispensa es determinante en el desarrollo de su cerebro. Tanto es así que está demostrado que para mejorar el crecimiento y evolución de un bebé prematuro son fundamentales los abrazos y caricias de sus padres.

Otro punto importante es que los actos de amor a través de los abrazos y caricias que los niños ven realizar a sus padres constituyen un modelo de relación que genera seguridad y confianza en los hijos, fomentando el aprendizaje de una forma propia para cada familia de expresar el afecto.

Ahora bien, en la expresión de la afectividad tendemos a repetir los patrones aprendidos en nuestra infancia. Por ello, los niños que crecen en una familia poco efusiva tienden a ser adultos distantes, aunque no es algo automático y no se puede asegurar que esto científicamente sea así.

No hay duda de los beneficios físicos que produce el abrazo cuando alguien nos abraza de una manera sincera y lo aceptamos así y lo compartimos: aumentan nuestros niveles sanguíneos de oxitocina y disminuyen la presión arterial y el ritmo cardiaco. La oxitocina es un neurotransmisor que actúa en el sistema límbico, el centro emocional del cerebro, fomentando sensaciones de alegría y bienestar y reduciendo la ansiedad y el estrés. Según la Asociación Americana de Psiquiatría, el abrazo también nos produce una reducción en la segregación de cortisol, la hormona que el organismo produce ante situaciones de estrés.

4 al día y 4 curiosidades de los abrazos:

  • En el aeropuerto de la ciudad canadiense de Winnipeg hay una “alfombra para abrazos”, donde la gente se coloca para darlos o recibirlos.
  • Según los expertos en abrazos, deberíamos dar 4 al día para beneficiar nuestro equilibrio psicológico
  • Hay una técnica que se llama “abrazoterapia”, donde se aprenden los beneficios de los abrazos en las relaciones.
  • El instituto de Investigación sobre el contacto de la Escuela Universitaria de Medicina de Miami concluye, según sus últimos estudios, que entre los efectos positivos de los abrazos tenemos la mejor y más rápida recuperación de los bebes prematuros; el incremento de la analgesia en pacientes con dolor; la mejoría de los niveles de glucosa en niños con diabetes y en el sistema inmunológico en pacientes oncológicos alargándoles la esperanza de vida.

Un buen abrazo no entiende de idiomas, traspasa fronteras, razas y especies. Pero, justo en estos momentos, cuando más los necesitamos, más nos faltan. Veremos cómo superamos esta carencia, que no se detecta a simple vista como una enfermedad, pero que nos afecta profundamente. Ojalá podamos pronto volver a celebrar la vida entre abrazos, que son el mejor antídoto para combatir la tristeza.

Alicia López Losantos, psicóloga y coach.

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