La falta de agua causada por una semana de apagones en Venezuela terminó empujando a los venezolanos a las calles para protestar contra el Gobierno de Nicolás Maduro, que al final de la jornada del domingo anunció el inicio de un plan de racionamiento eléctrico por 30 días.

Varias detonaciones tuvieron lugar en la avenida Fuerzas Armadas de la capital venezolana, donde un centenar de manifestantes protestaron durante horas pidiendo el regreso de la energía y, con ello, del suministro de agua potable y de los servicios de telefonía e internet.

En el oeste de la capital venezolana, un territorio considerado bastión del chavismo gobernante, se produjeron desde la mañana numerosas concentraciones de ciudadanos que pedían la restitución del fluido eléctrico después de que se registrara otro de los apagones nacionales que comenzaron el pasado lunes.

Las cercanías del palacio presidencial de Miraflores, custodiadas por decenas de agentes y tanquetas de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), fueron tomadas casi en su totalidad por una veintena de protestas en las que los vecinos cortaron las calles, armaron barricadas y corearon consignas antigubernamentales.

En estas manifestaciones los ciudadanos mostraron recipientes vacíos para denunciar que el agua no corre por las tuberías de sus hogares desde hace tres, cinco u ocho días. Si bien claman por soluciones, muchos de ellos no están dispuestos a aceptar paliativos como la distribución de agua con camiones cisternas que el Gobierno ha desplegado dentro de su plan de contingencia mientras reactiva el bombeo del líquido hacia todas las comunidades.

Ese fue el caso del centenar de manifestantes que cortó las vías de entrada a la emblemática barriada del 23 de Enero, ubicada detrás de la sede del Ejecutivo y donde reposan los restos del fallecido presidente Hugo Chávez. Al grito de "no quiero cisterna, quiero agua de chorro", la muchedumbre ahuyentó a los dos vehículos que llegaron a la zona para distribuir agua, y uno de ellos fue tomado por otro grupo de manifestantes que, unos metros más hacia el este, se abalanzó para llenar sus bidones.

El conductor de ese vehículo, que pidió conservar el anonimato, dijo que su destino inicial era el hospital Pérez Carreño pero que recibió una orden telefónica indicándole que se desviara hacia esa zona para intentar apaciguar las protestas.

El ministro de Salud, Carlos Alvarado, indicó al canal estatal de televisión VTV que ha habido "algunas dificultades" con el suministro de agua en algunos hospitales que están siendo atendidas por el Ejecutivo dentro de un plan de contingencia. Aseguró que áreas críticas de los centros sanitarios como las salas de emergencia, unidades de diálisis y quirófanos se han mantenido operativos. Además, la ministra de Atención de Aguas, Evelyn Vasquez, informó de que el Gobierno ya ha empezado a energizar los sistemas de producción de agua potable del país para lograr un bombeo progresivo hacia las comunidades.

Mientras esperan esas soluciones, los caraqueños llenaron la ciudad de reclamaciones y se reconocieron en parte alentados por el llamamiento a protestar que hiciera el líder opositor Juan Guaidó.

El también jefe del Parlamento pidió a los venezolanos mostrar su rechazo a los apagones causadas, según él, por el "régimen usurpador" de Nicolás Maduro. "Es el momento de protestar organizados, para así proteger a nuestros vecinos y proteger a nuestro país (...) ¡Que nadie se quede en su casa! La dictadura nos quiere apaciguados. No pudieron con la electricidad, ni con el agua y ni con la economía", indicó Guaidó en la red social Twitter.

El político llamó además a las Fuerzas Armadas a proteger a los manifestantes de los llamados "colectivos", como se conoce a los grupos de civiles a veces armados que son leales al chavismo y que, según medios locales, actuaron para amedrentar a opositores en las protestas.

La versión oficial del vaivén de la energía acusa a la oposición venezolana y a la Administración de Estados Unidos de "atacar" el sistema eléctrico desde el día 7 con métodos electromagnéticos, mecánicos, fusil de larga distancia e incendios.

En su primera aparición en las pantallas de televisión tras siete días de apagones, Maduro anunció este domingo el inicio de un plan de racionamiento eléctrico que durará 30 días, tiempo en el que espera restaurar todo lo dañado por los supuestos sabotajes que atribuye a sus opositores.

Indicó que han logrado reponer la energía "en algunos lugares más tiempo que en otros" con casi la totalidad de Caracas reconectada, al igual que buena parte de los estados del sur y el este del país, mientras que en el oeste algunas comunidades acumulan 72 horas seguidas sin luz.

El Gobierno implementará desde una jornada laboral reducida hasta las 2 de la tarde y ha suspendido por undécima ocasión en un mes las actividades escolares, mientras atiende los "daños de consideración" que sufre el sistema eléctrico como consecuencia de los "ataques terroristas", que, asegura, ha sufrido.

Maduro anuncia un plan de racionamiento eléctrico de 30 días

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha anunciado este domingo a última hora un plan de racionamiento eléctrico de 30 días para combatir los sucesivos apagones que han tenido lugar en el país y que prestará especial importancia al suministro de agua potable.

"He aprobado un plan de 30 días para ir a un régimen de administración de carga, de equilibrio en el proceso de generación, de transmisión segura y de servicio y consumo a lo largo y ancho del país", ha indicado en su cuenta de Twitter el mandatario, que ha instado al "pueblo venezolano a preservar la paz y a permanecer en resistencia amorosa para derrotar, de forma definitiva, la guerra eléctrica".

En este sentido, el Gobierno ha señalado que el último apagón registrado está siendo investigado en profundidad. "El Gobierno Bolivariano de Venezuela sigue imprimiendo toda su fuerza y la de las trabajadoras y trabajadores del Sistema Eléctrico Nacional para estabilizar el servicio de energía eléctrica de todo el país", señala un comunicado. "Los atentados terroristas perpetrados por manos criminales que ya habían anunciado su propósito de manera descarada en distintas alocuciones políticas produjo daños de consideración en el patio de transmisión de la central hidroeléctrica Simón Bolívar, en Guri, y en el entramado de las líneas de transmisión", ha explicado el Gobierno.

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