Terremoto Venezuela
Una familia de La Guaira se salva del terremoto al estar en Galicia: “No sabemos a dónde vamos a volver”
Los Díez Mata llegaron desde Venezuela para asistir al fin de máster de su hija menor en la Universidad de Santiago de Compostela. El doble seísmo devastó la ciudad donde vivían y dejó su edificio inhabitable.

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Lo que iba a ser un viaje para celebrar un logro académico acabó convirtiéndose en la razón por la que hoy siguen con vida. Luis Javier Díez, hijo de emigrantes gallegos, su esposa Mayerling Mata y su hija mayor viajaron el pasado 9 de junio desde La Guaira hasta Galicia para asistir a la graduación de Andreína, la menor de la familia, que acaba de finalizar un máster en Periodismo y Comunicación Multimedia en la Universidade de Santiago de Compostela.
Mientras permanecían en Galicia, un doble terremoto sacudía La Guaira, la ciudad donde reside toda la familia. El edificio en el que vivían no llegó a derrumbarse, pero sufrió daños estructurales tan graves que ha sido declarado inhabitable. De haber permanecido en Venezuela, habrían vivido el seísmo en una de las zonas más afectadas.
La incertidumbre de haber perdido su casa
Desde la distancia, la familia ha seguido las imágenes de una ciudad que apenas reconoce. “Ver todo el lugar donde viviste, donde te criaste, destruido, es muy difícil”, nos explica Andreína.
El impacto fue todavía mayor porque sus abuelos maternos se encontraban en la vivienda familiar cuando comenzó el terremoto. Durante horas, la familia apenas pudo comunicarse con ellos debido al colapso de las comunicaciones. Finalmente consiguieron ser evacuados y ahora permanecen a salvo junto a otros familiares en otro estado del país.
Sin embargo, el alivio llegó solo a medias. Para Andreína, lo más duro no es únicamente haber perdido la casa en la que creció, sino la incertidumbre que continúa rodeando a muchas personas de su entorno.
“Tenemos familiares cuyos cuerpos aún no han sido encontrados. También hay muchos amigos de los que todavía no sabemos nada”, nos relata con la voz entrecortada.
Una vuelta a casa truncada
Explica que las labores de rescate avanzan con dificultad en algunas de las zonas más devastadas y que todavía existen barrios a los que resulta complicado acceder. Esa situación mantiene a numerosas familias pendientes de cualquier noticia mientras esperan que aparezcan sus seres queridos.
Desde Galicia, la impotencia también pesa. La distancia hace imposible ayudar sobre el terreno y convierte cada llamada y cada mensaje en una espera angustiosa.
La familia tenía previsto regresar a Venezuela a finales de junio, pero ese plan quedó completamente descartado. La aerolínea con la que iban a volar también se vio afectada por el terremoto y el aeropuerto continúa funcionando únicamente para vuelos de emergencia. Aunque la pista ya ha podido repararse, las instalaciones siguen sin recuperar la actividad habitual y las compañías trabajan para reorganizar las conexiones desde otros aeropuertos del país.
Desde Galicia ayudando a su país
Mientras tanto, permanecen en Galicia acogidos por familiares paternos. La estancia, que inicialmente iba a durar apenas unas semanas, se ha prolongado sin que exista una fecha clara para el regreso. La incertidumbre, reconoce Andreína, va mucho más allá del viaje de vuelta. “No sabemos a dónde vamos a volver”, añade.
La vivienda familiar ha quedado inutilizable y buena parte de la ciudad en la que crecieron ha cambiado para siempre. Allí quedaron su hogar, los trabajos de sus padres y una vida construida durante años que ahora tendrán que empezar de nuevo.
Desde Galicia siguen pendientes de todo lo que ocurre en Venezuela, compartiendo campañas de ayuda y esperando noticias de quienes todavía permanecen desaparecidos. Mientras, el regreso sigue siendo una incógnita.
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