Diversos disturbios se han registrado en las calles de París, con enfrentamientos entre radicales y la policía, durante la manifestación de los "chalecos amarillos", la vigésimo tercera desde que se inició este movimiento de protesta contra el Gobierno de Emmanuel Macron. Tras un inicio pacífico de la manifestación a última hora de la mañana, los actos violentos comenzaron al acercarse a la plaza de la República de la capital, lugar previsto para el final de la protesta.

Al menos 226 personas han sido detenidas este sábado hasta las 16.00 horas en la ciudad de París en relación con las protestas de los "chalecos amarillos", que han vuelto a tomar este sábado la capital en el Ultimátum 2, cuya primera edición se saldó con graves disturbios. La mayoría de estos arrestos se realizaron por posesión de material prohibido y se produjeron en los controles de seguridad de la Policía, según fuentes policiales.

La Policía ha informado ya de la formación de "grupos violentos" en los márgenes de la manifestación y se han producido los primeros enfrentamientos entre manifestantes y policías y se ha confirmado ya la utilización por los agentes de gas lacrimógeno y de las polémicas pelotas de acero recubiertas de goma o 'flashball', unos proyectiles lanzados con armas conocidas técnicamente como Lanzador de Bolas de Defensa (LBD).

El primer Ultimátum de los "chalecos amarillos" fue el pasado 16 de marzo, cuando se produjeron importantes disturbios principalmente en la región de los Campos Elíseos, donde se saqueó y quemó el histórico restaurante Fouquet.

Desde entonces las autoridades han prohibido parcialmente las marchas, pero los "chalecos amarillos" han mantenido el nivel de movilización. Las autoridades han alertado del riesgo de disturbios durante este Acto XXIII de los "chalecos amarillos" y el viernes el ministro del Interior, Christophe Castaner, informó del despliegue de 60.000 policías y gendarmes en todo el país. Además, ya el sábado, la Policía ha emplazado a los "chalecos amarillos" ha diferenciarse claramente de los "grupos violentos".

Uno de los líderes del movimiento, Jérôme Rodrigues, se ha lamentado por el "desgraciado" incendio del pasado lunes que devastó la cubierta de la Catedral de Notre Dame de París, pero ha advertido de que no debe servir para distraer la atención del debate político. "Es una estrategia del Gobierno para vendernos mejor su programa electoral, que acabamos de denunciar durante la manifestación", ha declarado.

 

En cuanto a los asistentes, el Ministerio del Interior ha informado de 9.600 manifestantes en toda Francia a las 14.00 horas, de los cuales 6.700 corresponden a París. A la misma hora había el pasado sábado 7.500 manifestantes en toda Francia y 1.300 de ellos estaban en París.

En París son dos las marchas que han sido autorizadas, mientras que las autoridades han prohibido varios recorridos más. También se han prohibido manifestaciones en Lyon, Burdeos o Toulouse.

Las movilizaciones de los 'chalecos amarillos' comenzaron en noviembre para protestar contra la subida de los impuestos al diésel y en diciembre alcanzaron su punto álgido con las protestas contra la represión de las manifestaciones hasta el punto que el presidente, Emmanuel Macron, anunció un paquete de medias económicas para mejorar las condiciones de vida de la clase media y trabajadora.

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