BRASIL

Apoyo masivo a Lula en las calles de São Paulo para intentar remontar y ganar las elecciones brasileñas

Cientos de miles de personas se han manifestado en São Paulo en apoyo a Lula da Silva para intentar remontar la ventaja de Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Lula ha llamado a movilizar a los abstencionistas y ha defendido la reducción de la jornada laboral como uno de los ejes de su campaña.

Apoyo masivo a Lula en las calles de São Paulo

Apoyo masivo a Lula en las calles de São Paulo EFE

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Preocupados por la probable victoria de Flávio Bolsonaro en las elecciones presidenciales brasileñas, cientos de miles de manifestantes llenaron este domingo la avenida Paulista de São Paulo en el acto central de la campaña de Luiz Inácio Lula da Silva. Fue la mayor movilización de la izquierda brasileña desde las protestas contra el intento de golpe de Estado encabezado en 2022 por Jair Bolsonaro, padre del candidato.

La Marcha por la Democracia, con el rojo del Partido de los Trabajadores (PT) como color dominante, buscó revertir la ventaja de Flávio Bolsonaro sobre el actual presidente tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas.

Los dos ejes de la campaña de Lula

Miles de jóvenes estudiantes participaron en la manifestación en defensa de la democracia y en apoyo a Lula. Uno de los eslóganes más repetidos fue: "Trabajador, mira aquí: estamos en la calle para que tu hijo pueda estudiar". Con este mensaje, el lulismo pretende recordar a los votantes los avances educativos logrados durante los gobiernos de Lula, entre ellos el aumento de 4,8 a 26 millones de brasileños con estudios universitarios y la creación de cientos de nuevos campus universitarios.

Lula, que aspira a un cuarto mandato, centró su discurso en dos ejes. El primero fue la movilización de los abstencionistas. El presidente pidió buscar a los más de 30 millones de brasileños que no votaron el pasado 4 de octubre, especialmente a las personas mayores, y afirmó que no se puede permitir que "los ladrones vuelvan a gobernar este país". El segundo eje fue la reducción de la jornada laboral, que presentó como una de las principales diferencias con su rival, Flávio Bolsonaro.

La victoria de Bolsonaro en la primera vuelta

El escenario electoral actual se explica por una primera vuelta que ninguna encuesta anticipó. Con el 99,99 % de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtuvo 56,1 millones de votos, el 47,03 % de los votos válidos, frente a los 53,9 millones de Lula, que consiguió el 45,16 %. La diferencia entre ambos fue de 2,2 millones de votos. El último sondeo de Datafolha previo a la votación otorgaba al actual presidente el 45 % de los votos válidos, frente al 42 % de su rival.

Flávio es hijo de Jair Bolsonaro, quien perdió por un estrecho margen frente a Lula en 2022. El expresidente fue condenado por el Supremo Tribunal Federal por su implicación en la trama golpista, quedó inhabilitado para presentarse a las elecciones antes de 2030 y fue arrestado en 2025. Posteriormente, designó a su hijo como heredero político.

La segunda vuelta arranca con ventaja para el senador. El sondeo de Datafolha realizado los días 6 y 7 de octubre, con 2.520 entrevistas y un margen de error de dos puntos, le otorga el 52 % de los votos válidos, frente al 48 % de Lula, una diferencia situada en el límite del margen de error. En el conjunto de los votos, la distancia es del 49 % al 45 %.

Mientras Lula se dirigía a la multitud en São Paulo, Flávio Bolsonaro se reunió este domingo con alcaldes de la región metropolitana, que cuenta con más de 20 millones de habitantes. En esta zona dispone del respaldo del gobernador, Tarcísio de Freitas, y del alcalde de la capital, Ricardo Nunes. Además, la agencia EFE informó de que el Tribunal Superior Electoral ordenó cerrar un canal de WhatsApp favorable a Lula después de que Bolsonaro denunciara que difundía noticias falsas en su contra.

El Senado prevée votar la reducción de la jornada laboral antes de elecciones

El Senado votará el miércoles 14 de octubre, en primer turno, la propuesta de enmienda constitucional 221/2019, incluida en la agenda por su presidente, Davi Alcolumbre. El texto plantea eliminar la escala 6x1, que implica seis días de trabajo por uno de descanso, y garantizar dos días de descanso semanal remunerado. Además, establece una reducción de la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial. El primer ajuste, hasta las 42 horas, entraría en vigor 60 días después de la promulgación.

Sin embargo, la aprobación no está asegurada. La Cámara de Diputados dio su visto bueno en mayo y la Comisión de Constitución y Justicia del Senado hizo lo propio el 2 de septiembre. La enmienda necesita al menos 49 votos favorables en dos turnos. Además, el reglamento exige cinco sesiones de debate antes de la primera votación y otras tres antes de la segunda. Por el momento, no está claro que el Gobierno reúna los apoyos necesarios.

La líder oficialista en el Senado, Teresa Leitão, está reuniendo firmas para acelerar el calendario y concluir la tramitación en la penúltima semana de octubre. La oposición, por su parte, intenta aplazar el debate hasta después de las elecciones. El propio Alcolumbre había señalado en agosto que la votación tendría lugar una vez celebrados los comicios.

Bolsonaro, que propone un recorte del gasto público inspirado en las políticas del presidente argentino, Javier Milei, ha calificado la iniciativa de "oportunista". Lula respondió que su rival debe aclarar si está a favor de que los trabajadores dispongan de más días de descanso. El presidente termina su mandato con el desempleo en mínimos históricos, aunque las encuestas reflejan la preocupación de los ciudadanos por la pérdida de poder adquisitivo.

El calendario deja poco margen para que la reforma laboral salga adelante antes de las elecciones. Incluso si el Senado aprueba la enmienda en la primera votación el miércoles, todavía serán necesarias tres sesiones de debate antes del segundo turno. De este modo, la reducción de la jornada laboral podría llegar a la cita electoral sin haber completado su tramitación, mientras Lula intenta convencer a los votantes de la importancia de la medida antes de que se convierta en ley.

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