Cuidados

Ruth Álvarez, persona cuidadora de su madre: "Si nosotros no estamos bien, tampoco vamos a cuidar bien"

Acompañó a su madre durante una demencia frontotemporal y defiende la importancia de que las personas que cuidan también encuentren espacios para cuidarse a sí mismas.

Ruth Álvarez participa en el documental 'Cuidar' de Cinfa

Ruth Álvarez participa en el documental 'Cuidar' de CinfaCinfa

Cuando Ruth Álvarez recuerda a su madre piensa en una mujer inquieta, curiosa y con una capacidad constante para ayudar a los demás. "Era una persona muy versátil mentalmente", recuerda. Una mujer que sostenía a la familia y que mantuvo siempre abiertas las puertas de su casa. Años después, esa misma mujer necesitó cuidados y fue Ruth quien asumió gran parte de ese acompañamiento.

Todo comenzó tras un ictus y un posterior diagnóstico de demencia frontotemporal. En ese momento, Ruth decidió informarse y prepararse para entender qué suponía la nueva situación. Quería conocer la enfermedad y anticiparse a los retos que pudieran surgir.

De hija pequeña a referente familiar

La enfermedad de su madre no solo transformó la dinámica familiar, también alteró el lugar que Ruth ocupaba dentro de ella. Durante años había sido la pequeña de la casa, la que observaba cómo las decisiones las tomaban otras personas. Sin embargo, la evolución de la enfermedad la empujó a asumir responsabilidades que nunca había imaginado.

Tras el diagnóstico, la situación en el hogar se volvió cada vez más compleja. Su padre había fallecido meses antes y su hermano, que convivía con su madre, era quien asumía gran parte de la atención diaria. Sin embargo, Ruth comenzó a percibir que el impacto emocional de la situación estaba afectando a toda la familia.

"Mi madre era el pilar robusto de esa casa y de repente sin ella todo cambió", recuerda, y añade que "cada vez que entraba en casa había tristeza, algo muy gris y muy oscuro".

Aquella sensación le hizo replantearse sus propios planes. En ese momento estaba buscando una nueva vivienda pero terminó tomando otra decisión. "Me acuerdo de que dije: ‘¿Qué hago buscando otro piso si me necesitan aquí?’", explica. Poco después se trasladó a vivir con su madre para asumir un papel más activo en los cuidados.

Durante ese proceso también buscó alternativas que ayudaran a mantener activa a su madre. Tras el ictus y las primeras secuelas, decidió recurrir a un centro de día para favorecer su recuperación y estimular sus capacidades. Ruth estaba convencida de que quedarse inmóvil no era una opción: "Sentí que el camino era trabajar y seguir estimulando poco a poco, no quedarse parada o en el lamento".

Su objetivo era que la enfermedad no definiera por completo la vida de su madre. Por eso siguió compartiendo actividades con ella siempre que fue posible. Se acompañaron mutuamente a conciertos, museos, fiestas populares y encuentros sociales.

La importancia de cuidar también a quien cuida

La experiencia también le permitió descubrir una realidad que considera poco visible: las necesidades de las personas que cuidan a sus familiares. A medida que aumentaban las responsabilidades, Ruth fue tomando conciencia de cómo el bienestar de quien acompaña puede quedar eclipsado por la atención constante a la persona que necesita apoyo.

"Cuando eres persona cuidadora te focalizas mucho en el cuidado y tu propio autocuidado pasa desapercibido", afirma, y añade: "Siempre y cuando la persona esté bien, parece que tú estás bien también, y no siempre es así".

Por eso, defiende que hablar de autocuidado no debe entenderse como una cuestión secundaria. Desde su experiencia, dedicar tiempo a uno mismo forma parte del propio proceso de cuidar: "Si nosotros no estamos bien, si nosotros no nos cuidamos, luego se nota en cómo cuidamos. Nos ponemos en automático, todos los días son iguales, y si no haces cosas para cambiar esa dinámica es fácil quedarse en la depresión o en esos días grises".

Para Ruth, pedir ayuda, apoyarse en otras personas y permitirse momentos de descanso es una herramienta necesaria para sostener los cuidados familiares a largo plazo. "No pasa nada si alguien nos sustituye un rato. A veces sentimos que nadie puede hacerlo como nosotros, pero no todo es tan grave ni tan urgente", reflexiona.

También considera fundamental que las personas que cuidan en el entorno familiar dispongan de más información y acompañamiento. En su opinión, conocer mejor las enfermedades y compartir experiencias con otras familias ayuda a afrontar el proceso con más herramientas y menos soledad.

Un legado que permanece

Fotógrafa de formación, Ruth encontró en la imagen una forma de conservar recuerdos y dar sentido a una experiencia que marcó su vida. Durante los años de enfermedad fue recopilando fotografías de su madre que más tarde se convertirían en el proyecto fotográfico llamado ‘Ama’.

La iniciativa nació como un homenaje a la memoria de su madre, pero también como una reflexión sobre los vínculos familiares, el cuidado y la huella que dejan las personas cuando ya no están. A través de esas imágenes sigue encontrando la presencia de su madre. "Me veo reflejada en ella en cada paso que estoy dando", explica.

Su experiencia le ha dejado una convicción que hoy comparte con otras personas que atraviesan situaciones similares en muchos hogares de nuestro país: cuidar forma parte de la vida. En algún momento, todas las personas necesitaremos acompañar a alguien o ser acompañadas por otras.

Documental ‘Cuidar’ de Cinfa

Su testimonio forma parte del documental ‘Cuidar’, impulsado por Cinfa para dar visibilidad a la realidad de las personas que cuidan. Ruth decidió participar para compartir una experiencia que, aunque suele vivirse desde la intimidad familiar, afecta a miles de personas y familias.

Para ella, compartir su experiencia tiene un objetivo claro: recordar que quienes cuidan también necesitan ser cuidados. "Si nosotros no estamos bien, tampoco vamos a cuidar bien", sostiene.

Por eso defiende la importancia de seguir dando visibilidad y generar espacios donde las personas cuidadoras puedan sentirse comprendidas, acompañadas y escuchadas. Porque detrás de cada proceso de cuidado a nuestros seres queridos hay también una persona que necesita apoyo para seguir con esa labor.