El expresidente del Gobierno y exlíder del PSOE, Felipe González, ha difundido unas declaraciones, a través de su fundación, en las que llama a la moderación, el diálogo y la resolución del conflicto con los independentistas utilizando las instituciones, ya que es peligroso sacar el debate de las cámaras, sea el Parlamento catalán o las Cortes.

Dice González que "no necesitamos relatores, me preocupa la degradación institucional". Y lo argumenta en que el lugar de dialogar -en lo que está de acuerdo- es el parlamento, sea el catalán o el Congreso de los Diputados, porque allí están representados los partidos, hay asesores y letrados y, viene a decir, es su trabajo y su obligación, aparte del lugar donde están representados los ciudadanos. En los que proponen otras mesas cree adivinar intereses por degradar la democracia.

Sobre la propuesta de retirar los vetos a los presupuestos del Estado hecha por los independentistas, recuerda que tanto que el fiscal retire las acusaciones como negociar la autodeterminación son imposibles. En el primer caso porque el Gobierno "no puede, y yo creo, no quiere, interferir en el funcionamiento de la Justicia". En lo segundo: "El derecho de autodeterminación no está en la Constitución, no está en el ordenamiento jurídico, no está en el derecho europeo, no está en el derecho internacional, por tanto no es negociable. Habría que cambiar la Constitución -a lo que yo me opondría- para hacer algo que no reconoce ningún país serio del mundo".

Critica que ante todo esto haya un tratamiento grueso, de descalificaciones ("este es felón, traidor...") y recuerda que "en la vida en general y en la política en particular, todo lo exagerado es ridículo, estamos superando los límites del circo y estamos entrando en un aquelarre que España no se merece". ".