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La solución para mejorar el suelo de los viñedos de La Rioja: residuo de champiñón con polvo de roca

No llueve y los suelos se secan cada vez más rápido. Uno de los sectores más afectados es el del vino, especialmente el riojano, que se enfrenta a la desertificación de los suelos. La heterogeneidad de sus vinos y la calidad de la uva disminuyen.

Residuos de champiñón y polvo de roca mejoran los suelos de los viñedos

Residuos de champiñón y polvo de roca mejoran los suelos de los viñedosPixabay

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Un equipo científico del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca junto a la Universidad de La Rioja y a la Universidad de Salamanca han comprobado que la aplicación repetida de enmiendas a base de los residuos del champiñón junto al polvo generado por la roca ofita pueden mejorar de los suelos.

¿Qué son las enmiendas?

Se trata de un producto orgánico a base de sustrato postcultivo de champiñón destinado a mejorar la calidad de los suelos. Esto, junto a la roca de origen volcánico, y según han publicado en la revista Environmental Research, podrían mejorar de forma significativa la salud de los suelos riojanos destinados a la agricultura vitivinícola.

Es solo una de las aplicaciones del proyecto Vitireg en el que se están ensayando diversas técnicas de agricultura regenerativa para recuperar de manera óptima los viñedos riojanos y la uva obtenida.

El residuo del champiñón se genera en grandes cantidades en La Rioja, donde se producen alrededor de 61.000 toneladas al año, aproximadamente el 60% de la producción nacional. Según señala la investigadora del IRNASA-CSIC Sonia Rodríguez Cruz, “es posible valorizar este residuo dándole una nueva vida útil, un enfoque muy interesante dentro del nuevo modelo de Economía Circular”.

Primera vez

El champiñón combinado con un 15% de polvo de ofita, un tipo de roca que también se produce en La Rioja, ha sido clave. Esta roca se utiliza, por ejemplo, en la construcción de vías férreas o carreteras para ayudar “a remineralizar el suelo, ya que puede aportar componentes clave como manganeso, hierro, zinc y cobre”, explica Rodríguez Cruz.

Además, añade la investigadora, se ha combinado la aplicación de estas enmiendas “con cubiertas vegetales de gramíneas en los pasillos entre las hileras de los viñedos”, un tipo de manejo que cada vez es más habitual por sus contrastados beneficios al “proteger al suelo de la erosión y favorecer la retención de agua”.

Suelos más fértiles y equilibrados

Se han evaluado los cambios en los parámetros fisicoquímicos y bioquímicos en dos tipos de suelos de viñedos -franco limoso y franco arenoso- tras aplicar dos dosis de sustrato postcultivo de champiñón y champiñón recompostado con ofita durante dos años consecutivos.

En ambos tipos de suelos se observó un aumento en el contenido de carbono orgánico y nutrientes que persistió en el tiempo, favorecido en los suelos enmendados con la dosis más alta. Los hallazgos permiten avanzar en el establecimiento de nuevos protocolos basados en la aplicación de este nuevo compost orgánico-mineral como técnica de manejo sostenible.

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