Camino de Santiago
De hacer el Camino de Santiago por etapas a correr 116 kilómetros del tirón: el desafío de Emilio Madarnás
Después de completarlo andando de una tirada, decidió llevar el reto todavía más lejos: completar corriendo los últimos 116 kilómetros del Camino Francés.

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Una evolución sobre el Camino
La historia de Emilio con el Camino de Santiago comenzó como la de muchos peregrinos: recorriéndolo por etapas., pero poco a poco fue cambiando la manera de enfrentarse a la ruta. Primero empezó a hacerlo de una tirada andando, y ahora ha dado un paso más y ha completado los 116 kilómetros corriendo. "Entre ponerme a prueba a mí mismo y entrenar", explica Emilio sobre la motivación detrás de sus retos.
El recorrido hasta Santiago también es una de las razones que le llevan a seguir buscando nuevos desafíos. "Hay que aprovechar que tenemos varias rutas que van hasta Santiago que son preciosas", asegura. Y esta vez encontró además una ocasión perfecta para intentarlo: "Me parecía un plan fantástico para hacer antes de irme de vacaciones".
116 kilómetros de Sarria a Santiago
El reto comenzó en Sarria y terminó en la Plaza del Obradoiro. Por delante, 116 kilómetros del tramo final del Camino Francés que Emilio decidió completar corriendo y de una sola tirada. No era, además, su primer contacto con las grandes distancias. Entre sus carreras oficiales están las 21 Leguas de Narón y los 101 kilómetros Peregrinos de Ponferrada.
36 grados y un momento crítico
El calor fue uno de los grandes obstáculos durante el recorrido. En torno al kilómetro 60, las temperaturas llegaron a alcanzar los 36 grados. “Hace un calor terrible, me estoy cansando, deshidratando y ese es el momento crítico”, cuenta Emilio.
Todavía quedaban más de 50 kilómetros para llegar a Santiago y el esfuerzo comenzaba a pasar factura. "El riesgo de un golpe de calor estaba latente", reconoce.
El empujón definitivo
Con más de 90 kilómetros en las piernas, Emilio afrontó el tramo final del recorrido. "Después del kilómetro 90 es un subidón que te lleva hasta el final en volandas", explica.
Pero completar los últimos kilómetros no fue sencillo. Durante el reto hubo momentos en los que llegó a pensar en abandonar.
La llegada a Santiago
Después de horas corriendo, la Plaza del Obradoiro puso punto final al desafío. "Cuando llegué a Santiago lo primero que sentí fue hambre y satisfacción, hubo momentos en los que pensaba que no lo conseguía, pensé en abandonar", recuerda Emilio.
Una llegada que puso fin a 116 kilómetros de esfuerzo y que dejó algo más que cansancio.
Una lección más allá del deporte
Para Emilio, el valor del reto no está únicamente en haber completado la distancia. La experiencia también le ha servido para comprobar hasta dónde puede llegar cuando lleva al límite sus capacidades. "Me llevo la satisfacción de saber que el cuerpo, si apuras la cabeza… las cosas surgen".
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