El Bury FC, con 134 años de historia, podría desaparecer este viernes, según el plazo estipulado por la Liga Inglesa para que la institución regularice las deudas con jugadores y empleados. Ante ello, los aficionados se plantan e incluso una ex directiva se ha encadenado a las puertas del estadio.

El equipo inglés ascendió en mayo a la tercera división inglesa, pero no pudo disputar ni un solo partido de las cuatro primeros compromisos, ante los impagos a jugadores y empleados desde el mes de enero.

Como consecuencia de ello, un grupo de hinchas del Bury reunió hasta 7000 firmas, con el objetivo de que el presidente vendiera el club, pero el magnate se niega a hacerlo.

"Si vendes el club a otra persona que nos saque adelante, serás recordado como quien negoció un acuerdo para pagar nuestra deudas. Si el Bury desaparece, serás conocido como el hombre que destruyó un orgulloso equipo de fútbol y a toda la comunidad que sueña detrás de él", dijeron los hinchas en un comunicado.