Ciclismo

La segunda vida de Damián Ramos: de la piragua al ciclismo por unos Juegos Olímpicos tras esquivar la muerte

Se quedó a las puertas de Londres 2012 como piragüista, sobrevivió a un grave accidente de montaña y ahora pelea por llegar a París en ciclismo adaptado.

Damián Ramos entrenando en bicicleta

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El Damián Ramos ciclista atraviesa su mejor momento. Lleva un año compitiendo con la selección española de ciclismo adaptado y los éxitos no paran de llegar. El más reciente, un oro el pasado 26 de marzo en la categoría C5 en la Extremadura European Paracycling Cup, primera prueba de la temporada internacional. Sin embargo, para entender la relación de este deportista coruñés con las dos ruedas es necesario rebobinar casi una década.

Caída vertical de 30 metros

El 24 de agosto de 2014, Damián Ramos volvió a nacer. Era de madrugada cuando el suelo se rompió bajo sus pies durante una carrera extrema de montaña. Sufrió una caída casi vertical de unos 30 metros. Se agarró como pudo a un matorral y, junto a uno de sus compañeros de ruta, resistió toda la noche con una fractura abierta en la tibia. Sobrevivir ya era un milagro, pero Damián perdía mucha sangre y pensó que podría perder la pierna. “Un torniquete podía suponer la vida o la muerte, pero también conservar o no la pierna”, recuerda.

El auxilio llegó entrada la mañana a bordo de un helicóptero, pero la desgracia se cebó con sus rescatadores de la manera más trágica. Con la aeronave en marcha, uno de los guardias civiles descendió a la estrecha repisa donde aguardaban para intentar trasladar a Damián al interior, pero en mitad del proceso una de las aspas impactó contra las rocas y el helicóptero se acabó precipitando por el barranco, terminando con la vida de los tres ocupantes.

Quique, su salvador

El guardia superviviente logró tirar de Damián en el último momento y sujetarlo en tierra. "Tengo dos cumpleaños y dos madres: una se llama Soledad y la otra Quique. Es una persona maravillosa", apunta sobre su salvador, con quien mantiene una estrecha amistad desde el suceso que marcó sus vidas. "Estaré eternamente agradecido a esos tres héroes. Si hoy estoy aquí es gracias a ellos; me dieron una segunda oportunidad", afirma Damián, quien a pesar de las secuelas y un largo camino de rehabilitación, pudo volver a caminar.

Tras una serie de tortuosas operaciones, los doctores le recomendaron probar con la bicicleta. Su espíritu competitivo hizo el resto. "Poco a poco fui mejorando y conseguí una recuperación casi completa. Me quedaron secuelas, evidentemente, por eso compito como ciclista adaptado", explica.

A las puertas de Londres 2012 Cuando ocurrió el incidente, Damián Ramos llevaba poco más de un año retirado del piragüismo profesional. Hasta los 25 años fue compañero de estrellas como David Cal, Teresa Portela o Saúl Craviotto, con quienes compartió "muchas horas de embalse, entrenamientos y viajes".

Una etapa de la que guarda grandes recuerdos, pero también una "espinita clavada". "Me quedé a las puertas de los JJOO de Londres 2012", lamenta. Nueve años después, y cambiando el kayak por la bicicleta, Damián mantiene el objetivo: "Mi sueño siempre fue ir a unos Juegos Olímpicos y voy a luchar con todo lo que tengo para estar en París 2024".

"Mi sueño siempre fue ir a unos Juegos Olímpicos y voy a luchar con todo lo que tengo para estar en París 2024"

Damián Ramos

El camino comienza a finales de abril con una prueba de la Copa del mundo en Italia, aunque será en agosto cuando se juegue el todo o nada. En el Mundial de ciclismo de Glasgow aspira a mejorar su participación de 2022, cuando quedó octavo. "Ahí ya estarán todas las figuras del ciclismo adaptado. Mi objetivo es el top 5, que me daría el billete a París", apunta ilusionado.

Ingeniería aplicada al deporte Damián lamenta las pocas ayudas que recibe el paraciclismo en España en comparación con otros países. Él entrena por pasión, ya que mantiene su empleo como ingeniero industrial en A Coruña, aunque eso le cueste madrugones para compatibilizar sus horarios de trabajo con los entrenamientos, a los que dedica unas 23 horas semanales.

Eso sí, como buen ingeniero aprovecha cada avance de la tecnología ligado a la competición deportiva: "Me gusta estar a la vanguardia de los nuevos inventos para aplicarlos a la bicicleta, como estudios de aerodinámica o resistencia a la rodadura". Suele pedalear por lugares tan verdes y apacibles como el entorno de Cecebre (A Coruña), donde nos cita para la entrevista.

Puede que disfrute de la tranquilidad de sus caminos, o quizá las tranquilas aguas del embalse le recuerden las tardes de entrenamiento junto a sus compañeros de piragua. Sea como sea, sus ojos desprenden pasión y agradecimiento. "Siento orgullo por haber sido capaz de superarlo y una eterna gratitud a esa gente que me permitió tener una segunda vida", valora.

Por último, envía un mensaje a las personas con discapacidad o que estén inmersas en una rehabilitación: "Mi sueño siempre fue ir a unos Juegos, pero el de otra persona puede ser conseguir bajar a la calle a dar un paseo. Hace más el que quiere, que el que puede. Hay que luchar y luchar por conseguirlo, que intentarlo siempre está en nuestra mano. Nunca rendirse y ya se verá el resultado".

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