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El Náutico de San Vicente despide otra temporada de éxito rotundo: “Hay que venir y vivirlo”

Es un festival misterioso. ¿A quién vienes a ver? "Ni idea". Es la tónica en el local más emblemático de las Rías Baixas. El misterio se ha convertido en una seña de identidad.

El Náutico de San Vicente despide otra temporada de éxito rotundo: “Hay que venir y vivirlo”

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El Náutico de San Vicente do Mar, en O Grove, Pontevedra, es uno de los locales de música más conocidos y deseados. Pocos establecimientos pueden presumir de colgar el cartel de completo todas las noches del verano. Conseguir una entrada no es tarea sencilla, y es que parte de su esencia reside, precisamente, en su aforo limitado.

En el corazón de las Rías Baixas, Náutico de San Vicente se ha convertido prácticamente en un fenómeno. Con el mar de fondo y un formato basado en la cercanía y el factor sorpresa, este espacio transmite paz, calma, música y mar. Todo en uno. “Hay que vivirlo, es todo”, nos dicen. “Estar tan cerca de los artistas es algo que no te permite un gran auditorio”, asegura otra de las asistentes.

El factor sorpresa es parte de su esencia

El público adquiere sus entradas sin saber de antemano qué artista subirá al escenario. Una apuesta a ciegas que para los asistentes conforma: "El verdadero encanto del Náutico", un formato que permite tanto disfrutar de reconocidos nombres de la música como descubrir a bandas emergentes en un entorno íntimo. "Los artistas consagrados atraen a una gran cantidad de público y las bandas emergentes se ven beneficiadas de ello", nos explica Miguel de la Cierva, el responsable del Náutico, y de este fenómeno. No le encanta que se hable de "experiencia" prefiere ser más concreto y poner en valor que aquí se cuida la música. "Música en directo que suena bien", nos dice.

Por su escenario han pasado este verano artistas como Leiva, Iván Ferreiro, Viva Suecia o Dani Fernández, entre muchos otros. Un Dani Fernández que se ha subido al escenario del Náutico esta última semana, ya cerrando la temporada, y que se ha emocionado al verse en un lugar con el que antes soñaba: "Me he sacado una espinita", decía a un público entregado que lo dio todo de principio a fin.

Más allá de su propuesta artística, el Náutico ha querido dar un paso decisivo en el cuidado del entorno. A pie de playa, como espectadores de lujo de atardeceres increíbles sobre el océano y con aroma a salitre, ¿qué menos? ¿Cómo no cuidar este regalo?

Sostenibilidad a orillas del mar

Dice su propietario que es una manera de: "Ser parte de la solución y no del problema, en términos de sostenibilidad y de la huella que deja cualquier actividad". Con este objetivo, el local ha apostado por integrar un funcionamiento impulsado en su totalidad por energías 100% renovables.

Mención especial merece el escenario solar, que lleva sus propias placas solares para conseguir una integración armónica entre la tecnología limpia, la música en directo y el paisaje marítimo de las Rías Baixas. Ana Bella García, gerente de Patrocinio de Ocio de Repsol, nos explica cuál ha sido su actuación aquí: "Hemos montado este precioso escenario que funciona con energía solar y creemos que hemos conseguido una integración con el entorno y con el espacio".

Con el atardecer cayendo sobre la playa y el público volcado en un momento casi emotivo ,o sin el casi, el Náutico despide otra temporada consagrándose como uno de los templos más auténticos de la música en vivo.

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