Artemis II

Los riesgos para la salud que enfrentarán los astronautas de Artemis II en su regreso a la Tierra

Después de su vuelo histórico de 10 días alrededor de la Luna, los astronautas de Artemis II podrían enfrentarse a varios riesgos para la salud y no quedarán fuera de peligro.

Los astronautas de la misión Artemis II realizan con éxito la segunda maniobra para volver a la Tierra

Los astronautas de la misión Artemis II realizan con éxito la segunda maniobra para volver a la TierraEUROPAPRESS

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Este viernes por la noche está previsto el regreso a la Tierra de la tripulación de Artemis II tras diez días de sobrevuelo lunar. Esto marcará el final de la primera incursión a la Luna de Estados Unidos en más de 50 años. Sin embargo, los astronautas tendrán que combatir contra una serie de efectos secundarios para la salud.

La astronauta de la NASA, Andreas Mogensen, dijo que "con los ojos cerrados, era casi imposible caminar en línea recta", al recordar su estancia de 200 días en el espacio en 2024. Formó parte de la misión SpaceX Crew-7 de la NASA. Por otro lado, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch ⁠y el canadiense Jeremy Hansen, se acercan al punto crítico y altamente peligroso del viaje en el que reingresarán a la Tierra a 25.000 millas por hora el viernes, 10 de abril.

El escudo térmico de Orión, de cinco metros de ancho, determinará la supervivencia de la tripulación. Este deberá soportar temperaturas de 2668 grados Celsius, lo que representa un riesgo considerable por el campo de fuera de fuego, que es igual al componente presente en la nave no tripulada Artemis I que regresó dañada y sin un trozo.

Aterrizaje en el mar

Si no surge ninguna complicación durante su viaje, la nave Orión descenderá en paracaídas a las 08.07 EST (14.04 hora local), ese mismo día frente a la costa de San Diego, según informa Fox News. Cuando lleguen, los astronautas apagarán la nave espacial y dejarán en manos del Departamento de Guerra su recuperación. "Ahí es donde entra en juego mi trabajo: recuperar el módulo de la tripulación junto con todos los demás empleados de la NASA y Amentum que tenemos en el barco", explicó Jason Endsley, ingeniero jefe de instrumentación terrestre de Amentum, socio de ingeniería avanzada de la NASA y quien preside la operación de recuperación.

La operación se trata de equipar a la nave Orión con un collar estabilizador especial para mantenerla de forma vertical en mares turbulentos, aunque por el momento, el pronóstico es favorable. Una vez que la tripulación abra la escotilla, será evaluada por el personal médico de la Armada de los Estados Unidos y asistida por buzos de rescate hasta una plataforma inflable donde se pondrán los "chalecos de recuperación de astronautas".

Este equipamiento se utilizará para izar a los astronautas a los helicópteros HSC-23 y transportarlos al USS John P. Murtha, donde se someterán a un chequeo médico antes de volver a Houston. Cada paso del proceso de recuperación debe transcurrir sin problemas para evitar cualquier problema durante el amerizaje.

A su vez, la nave Orion será trasladada al barco mediante un dique flotante. Una vez en tierra, un camión la trasladará al Centro Espacial Kennedy en Merritt Island, en Florida.

Efectos secundarios tras el aterrizaje

La tripulación no estará exenta de riesgos una vez toquen el suelo, ya que podrían experimentar efectos en la salud debido a volver a la Tierra después de residir en microgravedad durante un período largo. Este cambio puede desequilibrar el oído interno de los astronautas, como le sucedió a la tripulación de la misión SpaceX Crew-7 de la NASA.

Según los informes de la misión, los astronautas tuvieron complicaciones para caminar con los ojos cerrados y luego abiertos. Fue una de las primeras pruebas que hizo la tripulación al aterrizar. Jasmin Moghbeli, tripulante de SpaceX Crew-7, dijo que su primer intento de esta prueba era similar a "un buen baile de claqué". También añadió: "Me sentí inestable los dos primeros días" y "tenía el cuello muy cansado de tanto levantar la cabeza".

Otro efecto secundario que se suma fueron las náuseas extremas, además de que algunos miembros no podían mirar hacia abajo sin sentir que les daban vueltas las cosas. Don Pettit, astronauta en activo de mayor edad de la NASA (70 años), recordó marearse tras regresar a casa en abril de 2025 después de 220 días en la Estación Espacial Internacional. Durante el descenso, también recordó haber vomitado en las estepas de Kazajistán.

Según comunicó la 'BBC', otro riesgo son las alteraciones en el sistema inmunitario, trastornos del sueño y problemas de visión, debido a que la microgravedad genera acumulación de sangre en la cabeza y afecta al nervio óptico. Los síntomas se pueden presentar tras tan solo dos semanas en el espacio.

También se puede producir una pérdida de masa provocada por la ingravidez en el espacio. Esta se puede desplomar un 20%, pero los astronautas pierden hasta un 2% de su densidad ósea al mes, ya que su cuerpo ya no necesita soporte esquelético en el entorno de microgravedad.

Vuelta a la Tierra

Los astronautas pueden combatir los efectos secundarios relacionados con el espacio manteniendo estrictos regímenes de entrenamiento a bordo. Para la atrofia muscular, quienes están destinados a bordo de la ISS realizan dos horas y media de ejercicios diarios. Estos ejercicios son una serie de sentadillas, peso muerto, remos y press de banca con un dispositivo de resistencia, entre otros.

Sin embargo, la tripulación de Artemis II combatió el deterioro físico usando un volante de inercia, una máquina personalizada en la que se sujetan los pies y se tiran de unas correas para generar una resistencia proporcional, informó 'NPR'. Hansen comparó este artilugio parecido a un yo-yo con una máquina de remo, afirmando que se puede "remar con menor resistencia y a un ritmo rápido" para realizar un "ejercicio cardiovascular".

La salud de Christina Koch

La participación de la astronauta Christina Koch es otro de los grandes hitos de Artemis II, ya que es una oportunidad única para estudiar los efectos de salud de las mujeres en este entorno. Uno de los principales riesgos a los que se enfrentan las astronautas es la exposición a radiación ionizante, mucho más intensa fuera de la órbita terrestre. Por lo que, las mujeres podrían tener hasta un 20% más de probabilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer, en comparación con los hombres. Esto se debe a una mayor sensibilidad celular a este tipo de radiación.

La fertilidad es otro de los riesgos a los que se enfrenta la mujer en el espacio. La comunidad científica analiza la posibilidad de que estas condiciones extremas aceleren procesos como la insuficiencia ovárica prematura, una alteración que puede afectar a la capacidad reproductiva y al equilibrio hormonal.

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