Cerebro
Congelan el cerebro de un cerdo sin dañar sus células: un primer paso para hacerlo en humanos
Investigadores en Estados Unidos logran mantener intactas neuronas y sinapsis del cerebro de un cerdo.

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Parece sacado de una película, pero cada vez está más cerca de la realidad. Un equipo de investigadores en Estados Unidos ha conseguido congelar el cerebro de un cerdo sin que sus células sufran daños graves, un logro que podría abrir la puerta a aplicar este tipo de técnica en los seres humanos.
El estudio desarrollado por la empresa Nectome, con sede en San Francisco, demuestra que es posible congelar el cerebro de un mamífero manteniendo intacta gran parte de su estructura. Concretamente, los científicos lograron conservar neuronas, sinapsis y membranas celulares.
Uno de los investigadores implicados en el proyecto, Borys Wróbel, explicó que la intención de la empresa es desarrollar un sistema que permita preservar el cerebro de pacientes terminales con la esperanza de que en un futuro pueda leerse toda la información almacenada en él. Su objetivo sería reconstruir la identidad de esa persona a partir de su estructura cerebral.
Por su parte, el neurólogo Guillermo García Ribas, del Hospital Universitario Ramón y Cajal, señaló que "todavía queda un largo camino hasta que se pueda, de alguna manera, recuperar parcialmente la función de un cerebro humano una vez que ha sido congelado".
El procedimiento se puso a prueba en cerdos de la raza Yorkshire, porque su cerebro y su sistema cardiovascular es similar al de los humanos. Explican que la clave estuvo en actuar con rapidez, ya que apenas un minuto después del paro cardíaco, los investigadores comenzaron a reemplazar la sangre por una solución especial con sustancias químicas que fijan la estructura del tejido.
Temperatura de -32ºC
Después, añadieron crioprotectores para evitar que se formen cristales de hielo y que no rompan las células desde dentro. Finalmente, bajaron la temperatura del cerebro hasta unos -32 °C, una especie de estado de pausa en el que el tejido podría conservarse durante mucho tiempo.
Sin embargo, al analizar las muestras en el microscopio, se descubrieron dos cosas. La primera que cuando el bombeo de los fluidos químicos comenzaba unos 18 minutos después de la muerte, el daño celular era evidente. Y la segunda, al contrario, cuando al adelantar la intervención y reducir el tiempo de espera, a 14 minutos, el tejido se mantuvo en muy buenas condiciones. Las neuronas seguían bien definidas y las conexiones entre ellas también se conservaron.
Según los investigadores, esto podría ser un primer paso hacia la llamada "criopreservación estabilizada", una técnica pensada para que en un futuro los cerebros humanos puedan mantenerse intactos mientras la ciencia encuentra la forma de reactivar su actividad.
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