El informe, también muestra que un 78% de los padres utiliza catálogos para informarse sobre los juguetes; que un 59% visita centros comerciales para hacerlo; y que un 58 por ciento se guía por lo que le cuentan sus hijos, según ha desgranado el socio director de The Cocktail Analysis Felipe Romero.
Al final, cada padre consulta una media de 4,1 fuentes para obtener información sobre el tema. En este contexto, la primera fuente son los catálogos (un 23% de los casos); seguida de los hijos (15%) y la visita de centros superficies comerciales (15%). A continuación, aparece Internet (14%), que ya ha superado como primer canal de información a fuentes como los escaparates y las tiendas en la calle (11%), las revistas en papel (10%) o la televisión (8%).
Los progenitores que, en algún momento, consultan Internet para informarse sobre juguetes, lo hacen, mayoritariamente, para obtener datos prácticos sobre estos como el precio (76%) o la edad para la que son adecuados (59%); información básica como una descripción (52 por ciento) o una imagen del producto (39 por ciento); e información sobre puntos de venta y disponibilidad (38%); o para leer opiniones de otros consumidores (38%).
Un 23% de los padres compra juguetes por Internet
No obstante, solo un 23 por ciento de los padres se informa en la red y ha comprado algún juguete por Internet en el último año, al mismo tiempo. Según el estudio, las principales razones para hacerlo son la comodidad de comprar desde casa y en cualquier momento (66%); la percepción de que se encuentran mejores precios (61%); la posibilidad de acceder a juguetes no accesibles en el lugar de residencia (40 por ciento); y la opción de adquirir productos agotados en tiendas (38%).
En relación con el tipo de juguetes que compran, Romero ha indicado que los productos más demandados son los tecnológicos y aquellos que suponen un mayor desembolso. En contraste, apenas adquieren pequeños regalos.
Junto a este perfil de progenitores, que el informe denomina 'e-toys', aparecen los que no han comprado juguetes online, pero sí otros productos. Estos, denominados 'e-bookers', representan un 36% del total y no se animan a hacerlo, principalmente, porque no quieren pagar los gastos de envío (43%); disfrutan yendo de tiendas (41%); y creen que, en caso de que no les guste el juguete, será más complicado devolverlo.
Estos dos perfiles son, según ha destacado Romero, "muy atractivos" para los jugueteros. Sin embargo, estos también se enfrentan a los 'e-lookers', que se informan en Internet pero nunca han comprado nada a través de la red (6 por ciento); a los usuarios 'basic', que no se informan sobre juguetes online pero sí han comprado otras cosas por Internet (28%); y a los usuarios 'offline', que ni se informan ni han comprado nada online (8%).
En esta línea, el presidente de la AEFJ, José Antonio Pastor, ha asegurado que los fabricantes no se conforman, y "menos en tiempos de crisis", con que la gente se informe por Internet, sino que quieren que también compren sus juguetes. A su juicio, el panorama ha cambiado porque actualmente ya hay "jugadores de gran consumo". En concreto, ha explicado que, con la llegada de las "apuestas serias" de Amazon, El Corte Inglés y Toys'R'Us el año pasado, se han sentado "las bases para que el canal crezca".
El estudio se ha realizado a través una encuesta online (816 entrevistas) a población internauta con hijos de entre cero y doce años y de doce entrevistas en profundidad a padres con hijos de entre cero y doce años y niños de entre seis y doce años, realizadas en su propio hogar.
Madre consultando Internet
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