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Acorralado, Halis acaba señalando a Ecmel, pero él lo niega todo. Ahora Cihan solo tiene una cosa clara: uno de los dos está mintiendo.

Tras asaltar la mansión Albora, Alya corre a la habitación de su hijo para cumplir la promesa que le hizo detrás del portón: volver a por él sin importar las consecuencias.