En tierra lejana | 31 de marzo
Cihan intenta evitar otra guerra en su familia, pero su madre vuelve a enfrentar a los suyos
Para Sadakat, sus sobrinos ya no son familia, son "escoria" que trabaja a escondidas para Demir.

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Cihan ha intentado frenar la locura de su madre, exigiéndole que pare de una vez con su plan de vender la casa de sus primos para echarlos a la calle. Pero Sadakat, consumida por el rencor, no perdona que Sahin se atreviera a apuntar con una pistola a los suyos y está convencida de que todos tienen que pagar muy caro ese desafío.
La matriarca le ha echado en cara a su hijo que le tenga miedo a su propia familia, unas palabras que han hecho que a Cihan le suba la sangre a la cabeza. Él tiene claro que el verdadero peligro no es el miedo, sino el odio que está creciendo entre ellos y que puede terminar destrozando a los Albora desde dentro. “¡Para ya! ¿De dónde sale tanto rencor?”, le ha gritado.
Sadakat insiste en que Sahin está bajo las órdenes de Ecmel y que se ha aliado con Demir para acabar con ellos. Por eso cree que la única salida es aplastarlos y obligarlos a marcharse de Midyat para siempre. Para ella, sus sobrinos ya no son familia, sino un problema que quiere quitarse de encima cuanto antes.
Desesperado por evitar una tragedia todavía mayor, Cihan ha dado un golpe en la mesa y le ha dado a su madre la orden de transferir la propiedad de la casa a Sahin. Sabe que, si siguen tensando la cuerda, Sahin acabará explotando y las consecuencias pueden ser terribles. Pero Sadakat se ha negado en redondo. No piensa ceder ni un milímetro, aunque eso signifique arrastrar a toda la familia al abismo.
Cihan se ha quedado impotente al ver que su madre no conoce límites, mientras Sadakat sigue empeñada en castigar a los suyos por las heridas del pasado.
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