Linda comienza a tratar a Lucifer después de que éste abdicara del trono del Infierno y comenzara a regentar un local nocturno de Los Angeles. Poco se sabe de ella, aparte del curioso hecho de que le gusta practicar yoga. A medida que pasa el tiempo, ambos personajes entablan una relación de confianza. Por este motivo, Linda pasará a convertirse en un posible objetivo de los adversarios de Lucifer.