La matriarca aprovecha que Cihan no está para atacar de nuevo a Alya. Convencida de que el embarazo de Mine cambiará el futuro de la familia, intenta hacerle creer que su lugar al lado de Cihan está llegando a su fin.
Después de todo lo ocurrido con Mine, Cihan decide abrir por fin su corazón. Convencido de que todavía hay una oportunidad para ellos, le confiesa a Alya lo que siente, pero ella no está preparada para escuchar esas palabras.