En el próximo capítulo…

Adolfo y Marta han sucumbido, hay un antes y un después, de ese beso primero. Se prometen seguir en contacto, a pesar de los obstáculos que Marta prevé y del peligro de ser descubiertos. Adolfo cuenta a su hermano la cita con Marta, sigue tan extasiado que ni siquiera ha abierto la carta de Rosa, pero cuando lo hace, se siente un miserable. Rosa le entrega su corazón y le promete amarle toda su vida. Adolfo está confuso, siente que Rosa le exige pronunciarse. Tomás aconseja a su hermano terminar con este romance, de lo contrario, está convencido de que todos sufrirán.

La Marquesa y Francisca especulan sobre lo cerca que está la compra de La Casona, al confirmarse que la familia Solozábal se irá y la de Montenegro, ya se imagina como dueña y señora. En la fábrica, Ramón ha hecho números e insta a Don Ignacio, a reunirse con la marquesa, para hacerle una oferta por la mina. La marquesa se encuentra en Puente Viejo con Raimundo y se inquieta al percibir el tesón del de Ulloa por dar con su mujer.

Raimundo aconseja a Marcela luchar por su matrimonio, pero ella no sabe si podrán. Matías, por su parte, se llega hasta la bodega, donde Alicia le aguarda impaciente y le informa que ha debido deshacerse del armamento que trasladaba a La Puebla de forma clandestina; la Guardia Civil estaba siguiéndole.

Marta termina por contar a Manuela el beso de Adolfo y ésta se indigna, cree que el muchacho juega con las dos hermanas. Llega Rosa, ansiosa por saber cómo ha ido la cita y su hermana le explica que Adolfo acepta la marcha de todas, con resignación. Rosa se angustia, no entiende la frialdad de Adolfo y se desahoga con Carolina, siente que debe hacer algo para evitar la ruptura, pero no sabe qué. Rosa exige a Marta detalles sobre lo ocurrido en su encuentro, presiente que hay algo que se le escapa y decide acudir a una cita con Adolfo.