Suna y Ferit se han encontrado a solas en la cocina de la mansión y, a pesar de los esfuerzos de él por pasar página, la joven ha dejado claras sus intenciones: no piensa renunciar a lo que pasó entre ellos y va a ir a por todas para conseguir el lugar de su hermana.
Alya se queda sin palabras cuando su madre biológica aparece delante de toda la familia. La situación se descontrola en cuestión de minutos y Sadakat acaba señalándola como la gran culpable del escándalo.