Cuando Benigna perdió a su Benito y Quintero sufrió el abandono de Teresa, entre ellos nació una amistad especial en la que los dos podían desahogarse y, a la vez, contarse sus penas y alegrías con confianza. Sin embargo, la vida da muchas vueltas, y más cuando se trata del amor. Y, poco a poco, ese afecto ha ido evolucionando en el caso de Benigna, que ha terminado por darse cuenta de que al abogado le quiere mucho más que como un amigo.

A la primera a la que se lo confesó fue a Manolita, después de que su subconsciente empezara a hacer volar su imaginación. Sin embargo, su buena amiga le contestó que seguramente era una reacción después de que Quintero acabara de empezar a salir a con Silvia. La ironía empezaba a ser que Benigna, que había hecho de celestina de la pareja, había terminado por enamorarse del abogado.

Poco a poco, el deseo en ella fue creciendo. Y, con él, las fantasías. Y en una de las primeras, Benigna sueña que vive en primera persona un amor de novela a lo Don Juan Tenorio.

Con el tiempo, las fantasías fueron siendo más frecuentes... y fueron subiendo de temperatura. Benigna cada vez lo tenía más claro: estaba enamorada "hasta las trancas".

Su relación iba a ser imposible mientras él siguiera saliendo son Silvia. Sin embargo, ése ha sido un romance con algunas crisis, que despertaban las esperanzas de Benigna. En una de esas rupturas temporales, Benigna incluso se imaginaba cómo sería el día a día con Quintero en el futuro, siendo ya ancianos, en la Plaza de los Frutos.

Cuando un amor no es correspondido, duele. Tanto como para poner todo un océano de por medio para intentar olvidarlo. Por eso, tras saber que Quintero y Silvia iban a irse a vivir juntos, Benigna ha decidido dejarlo todo y mudarse a México con su hermano. Pero quizá no todo esté aún escrito, porque la relación ente el abogado y su ayudante ha dado un nuevo giro, parece que dando por roto su romance definitivamente. ¿Llega ya la hora del amor entre Benigna y Quintero?