El vidrio templado es un vidrio de seguridad al que mediante tratamiento térmico se le incrementa la resistencia a las tensiones de origen mecánico (flexión, choques…) y térmico (diferencias de temperatura), sin alterar las propiedades espectrofotosimétricas del producto base. El vidrio templado térmicamente es aproximadamente cuatro veces más resistente que el vidrio recocido del mismo espesor y configuración

Posee un excelente comportamiento mecánico en resistencia a impactos, a la flexotracción y a las tensiones térmicas, soportando unas diferencias de temperatura que pueden llegar a alcanzar los 200º C

¿Cuál es la diferencia entre vidrio termoendurecido y vidrio templado?

Los vidrios termoendurecidos y templados se fabrican mediante un proceso similar y con el mismo tipo de maquinaria. La única diferencia es que, durante la fabricación, se aplican distintos niveles de tensión inducida al producto. Como resultado, el vidrio templado se rompe en trozos relativamente pequeños e inocuos, por lo que se considera un material de seguridad al cumplir las exigencias de la normativa europea. El vidrio termoendurecido se rompe en trozos más grandes, de forma parecida al vidrio recocido, y no se considera un material de seguridad, a menos que forme parte de un producto laminado.

Para fabricar vidrio templado, el vidrio flotado se calienta gradualmente hasta alcanzar una temperatura de reblandecimiento entre los 575ºC y los 635ºC para después enfriarlo muy rápidamente con aire. De esta manera se consigue que el vidrio quede expuesto en su superficie a esfuerzos de compresión y en el interior a esfuerzos de tensión, confiriéndole mayor resistencia estructural y mayor resistencia a impactos planos que el vidrio sin tratar.

Las tensiones generadas en su proceso de fabricación, hacen que el vidrio cuando se rompa, lo haga en pequeños trozos granulares en lugar de astillar en fragmentos dentados. Los fragmentos granulares generados al romper el vidrio templado tienen menos probabilidades de causar lesiones que los dentados del vidrio normal.

Sin embargo, al golpear el cristal con el martillo rompe cristales vemos cómo se rompe fácilmente puesto el impacto no es plano, si no que se ejerce toda la fuerza del impacto sobre un punto muy concreto del cristal, desestabilizando la red cristalina haciendo que el vidrio se rompa en muchos fragmentos.