El Hombre de Negro nos demuestra el poder de sujeción que puede tener la cinta de doble cara. Al elevar un coche solo con la fuerza de esta cinta pegada a una grúa.
El actor se sienta en el banquillo junto a su exmujer por el caso de la tía Isabel. En plena polémica, algunas de sus exparejas le definen como una persona "obsesionada con el dinero".