El Hombre de Negro nos demuestra el poder de sujeción que puede tener la cinta de doble cara. Al elevar un coche solo con la fuerza de esta cinta pegada a una grúa.
La actriz ha contado una anécdota en la que se mezclan una nevera nueva, un hallazgo siniestro y la Policía, tan surrealista que le pareció una cámara oculta.