El Hombre de Negro nos ha traído un mar de fuego, utilizando hojas de los árboles secas y un combustible especial. ¡Menos mal que teníamos a los bomberos cerca!
A pesar de que el burgalés es un hombre casado, ni lleva el anillo de compromiso ni ha logrado recordar en qué dedo se lo colocó su anillo de compromiso, por lo que ha terminado… ¡volando!