Modesta denunció a su expareja por malos tratos y por quebrantamiento de la orden de alejamiento pero el juicio sobre su caso se ha pospuesto hasta en cuatro ocasiones. El motivo ha sido la falta de recursos en el juzgado. Ahora le han comunicado que su caso a prescrito pero ella quiere denunciarlo públicamente por miedo, dice que todavía recibe amenazas.

Modesta tuvo una hija con su pareja y se mudó de Valencia a Sevilla para estar juntos. Allí fue donde, supuestamente, comenzaron las amenazas y los malos tratos, ella lo denunció pero poco después retiró la denuncia ante las presiones de su pareja, le decía que iba a cambiar. Tras varias denuncias, ella decide irse a vivir sola en Sevilla pero no fue una solución, él continuaba con el maltrato e incluso llegó a pegar a la hija que tenían en común y es entonces cuando se marcha a su localidad natal en Valencia. Las llamadas y los mensajes de acoso no cesan y las denuncias por parte de Modesta siguen.

Un día se presenta en Valencia personalmente para, presuntamente, seguir maltratándola y la policía lo detiene. Celebran un juicio rápido, lo condenan a cuatro meses de prisión y le prohíben comunicarse con ella pero al no tener antecedentes lo dejan en libertad. El juicio se ha llegado a posponer hasta en cuatro ocasiones, tenían que celebrar el juicio a través de videollamada por la distancia entre ciudades, pero la falta de recursos en el juzgado ha hecho imposible la celebración de ese juicio y ahora ha prescrito.

Ahora la víctima ha mandado un correo con toda la documentación al Ministerio del Interior para poner en conocimiento la situación que está viviendo. Desde el Ministerio le aseguran que harán todo lo posible para dar solución a su caso. Además, Modesta tiene la custodia compartida con su expareja y tiene que mantenerlo informado en todo momento de la situación de su hija, lo que supone un inconveniente para ella que facilita su localización al supuesto maltratador.