Pintadas amenazantes en la sede de Ciudadanos en Girona

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tras décadas de presencia esporádica

Las pintadas políticas que llenan las paredes de Barcelona costarán al Ayuntamiento más de 4 millones de euros

Desde que comenzó el 'procés', no bastan los 4 millones que invierte el Ayuntamiento en las labores de limpieza de pintadas ni las 2.500 horas a la semana de trabajo de los 56 operarios. Ya son 400.000 metros cuadrados de muros, fachadas y paredes.

El conflicto político en Cataluña ha hecho emerger las pintadas políticas en las paredes de Barcelona tras décadas de presencia esporádica y escasa, y han arrebatado el protagonismo a los 'tag', las firmas de los grafiteros que embadurnan fachadas, paredes y muros de la ciudad.

"Las pintadas políticas son más grandes que los 'tag' y dan más trabajo por lo que las actuaciones para eliminarlas cuestan más tiempo, y como no hay capacidad de quitarlas tan rápido se ven más", ha explicado Carles Vázquez, director de Limpieza y Gestión de Residuos del Ayuntamiento de Barcelona.

El Consistorio destina más de 4 millones de euros al año y 56 operarios de limpieza a borrar pintadas, y con el 'procés' no dan abasto. Vázquez ha explicado que desde hace años en Barcelona se había llegado a "un punto de normalidad" que se traducía en que pancartas, carteles, pintadas y firmas eran eliminados en menos de 48 horas, pero que desde que en setiembre se convocó el referéndum ilegal del 1-0 hay "acumulación".

"Esto es un bucle porque el 'procés' continua. Tenemos trabajo atrasado y más detecciones. Hay más de 200.000, pero como no hay capacidad de quitarlas, se ven más", ha lamentado el responsable municipal de Limpieza. Parte del atraso se debe a que las pintadas políticas son más grandes que los 'tags', lo que se ha traducido ya en un incremento del 18% en la superficie que ha sido tratada este año, que se acerca a los 400.000 metros cuadrados de muros, fachadas y paredes.

Si la pintada se encuentra en una superficie con pintura es relativamente rápido dejarla limpia cubriéndola, pero si es sobre mármol o piedra, como son muchas de las fachadas de edificios catalogados de Barcelona, hay que aplicar decapante y eliminarla con agua, un proceso muy lento, otro factor que suma retraso. También hay que añadir las horas que ha requerido eliminar los carteles reivindicativos pegados en las "empapeladas" secesionistas, que han sido acciones frecuentes en estos últimos meses.

El resultado es que ahora no bastan los 4 millones que invierte el Ayuntamiento en estas labores ni las 2.500 horas a la semana de trabajo de los 56 operarios del servicio de Limpieza y Gestión de Residuos. "Votarem" e "ilegal" fueron los grafitis más frecuentes en septiembre y también de los que más días permanecen ya que primero se eliminan las pintadas ofensivas o que amenazan que ven los ocho "detectores" que recorren cada día la ciudad.

En octubre "Llibertat" y "presos polítics" son otro de los lemas predominantes en las pintadas en las calles. Ciutat Vella, Gràcia, Horta-Guinardó y Nou Barris son los distritos que tradicionalmente más sufren la acción de los grafiteros, apunta Carles Vázquez, aunque las pintadas políticas se reparten por todos los barrios de la ciudad, sin diferencias apreciables. Aún así, hay más pintadas y carteles en las fachadas de las sedes de partidos y de espacios culturales y vinculados a ideologías, ha reconocido el responsable de limpiar las pintadas.

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