jornadas de la razón

Pautas para que la revolución tecnológica sea una realidad en las aulas

Vivimos en una constante revolución tecnológica y el mundo se transforma a una gran velocidad. Ese cambio empieza en los colegios, donde ya muchos profesores se valen de las nuevas tecnologías para impartir sus clases.

PROFESORESLARAZON

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En el mundo ya hay más de 7.600 millones de teléfonos móviles, es decir, hay más móviles que habitantes. En España, cada persona pasa de media unas seis horas diarias conectado a Internet, lo que supone que a lo largo del día consulta su teléfono móvil unas 150 veces.

Esta dependencia de las tecnologías también se da en el ámbito educativo. Diariamente, los profesores hacen uso de ellas y son muchas las prestaciones que ofrecen. Cristina, por ejemplo, profesora de inglés, explica que si ha habido inundaciones en Francia, enseña a los alumnos un mapa del país galo en la pantalla interactiva en clase.

Emilio, profesor de matemáticas, asegura que no es lo mismo visitar una biblioteca que visitar Google directamente en el aula.

Sin embargo, los profesionales aseguran que estas tecnologías todavía no se aprovechan al máximo. Creen que la educación se debe adaptar a la nueva revolución digital en la que nos encontramos, y eso es un proceso en el que todo el mundo está tomando conciencia de la necesidad de cambio.

En unas jornadas organizadas por el diario La Razón, se han presentado una serie de pautas para que la revolución tecnológica, sea una realidad en las aulas.

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Una anciana

Las listas de espera de la dependencia podrían reducirse casi a la mitad antes de 2028

Derechos Sociales calcula que más de 70.000 personas saldrán de la lista de espera gracias al nuevo modelo de financiación. Además, la previsión es que cerca de 417.000 ciudadanos más reciban una prestación y que el sistema atienda a más de dos millones de personas.

Imagen de archivo de una piscina

El 'reto marrón', defecar en el agua, provoca el cierre de piscinas y obliga a reforzar la vigilancia

La piscina de un club de Sevilla abrió el 30 de mayo y, hasta ahora, ha tenido que cerrar en seis ocasiones, con interrupciones de unas cuatro horas cada vez. El objetivo es claro: mantener el agua en condiciones adecuadas y que los bañistas puedan disfrutar del verano sin interrupciones ni riesgos sanitarios