Cafetería Logroño

La original forma de cobrar en un bar de Logroño: cargos "por técnicas adivinatorias" o descuentos "por feos"

Alberto Álvarez, más conocido como Pizarrín, es el dueño de la cafetería Avenida de Logroño, que aplica cargos "por técnicas adivinatorias" o descuentos "por grado de fealdad" como forma de generar complicidad y buen humor con los clientes.

Publicidad

La cafetería Avenida de Logroño ha recorrido las redes sociales debido a las originales formas de cobrar a sus clientes. Las últimas más llamativas incluyen un cargo por "técnicas adivinatorias aplicadas al café" o un descuento "por grado de fealdad".

Todo ha surgido a través de un ticket que muestra como al cliente se le cobraba 1,20 euros por un café con leche de soja, sin espuma y con sacarina y 20 céntimos más por uno de estos cargos. Pero, ¿en qué consisten estos modos de cobro?

Alberto Álvarez, más conocido como Pizarrín, es el dueño del local situado en Logroño y ha explicado esta mañana en Espejo Público que realizan estas formas de cobro para animar a sus clientes, ya que reconoce que son una cafetería familiar y los clientes para ellos "son más amigos que otra cosa".

Cargo por "técnicas adivinatorias aplicadas al café"

El propio Alberto ha reconocido que el cargo por "técnicas adivinatorias aplicadas al café" lo realiza cuando van clientes que no saben qué tomar. Es en ese momento cuando Alberto aprovecha y les dice que "si te lo adivino te tengo que cobrar un plus para que me lo eches en el bote" y es por eso que el dueño le ha dicho que si acertaba lo que quería tomar le cobraría una pequeña comisión. Y así ha sido.

Descuentos por "grado de fealdad"

La cafetería Avenida de Logroño ya se hizo conocida en las redes sociales por sus descuentos por "grado de fealdad" antes de la pandemia del coronavirus. Alberto ha explicado que "como ahora todo el mundo es belleza y tallas pequeñas" optaron por poner un cartel en la puerta del establecimiento en el que se mostraba escrito que "se admiten clientes feos".

A partir de ahí, hicieron una fiesta y aplicaron descuentos del precio total "a todos aquellos que ellos mismos se consideraran feos". Es el propio consumidor el que decreta si se considera más o menos guapo, no es la cafetería la que juzga. "Es cada uno en sí mismo el que se considera o no feo. Si lo hacen, se llevan un descuento", ha asegurado Alberto.

El problema es que debido a la pandemia y el uso de mascarillas, este último descuento lo han tenido que dejar de aplicar dado el uso de mascarillas. Por ello optan por nuevas formas amables y graciosas de conectar con el cliente.

Tal es la fama y la notoriedad que ha cogido en estos días gracias a las redes sociales que no descartan desde la cafetería Avenida de Logroño añadir otro plus "por fan".