La Audiencia de Madrid ha impuesto una condena de cuatro años y un día de prisión a Valentín Tejero, el asesino de la niña de Villalón (Valladolid) Olga Sangrador, por un delito de abusos sobre una menor de 10 años ocurridos en diciembre de 2016 en la capital madrileña.

Se considera probado que sobre la una de la madrugada del día 25 de diciembre de 2016, "en el curso de la celebración y mientras la niña estaba pintando en un pequeño escritorio, Juan Manuel se le acercó y realizó diversos tocamientos sobre ella, acariciándole el estómago, la ingle, a escasos centímetros del pubis, por fuera del pantalón que llevaba puesto, y la zona abdominal, por debajo de la camiseta, para de nuevo volver a acariciar la ingle, a sabiendas de la trascendencia de su conducta, pero la acción fue observada por un familiar de la niña que puso fin a la situación y conminó al acusado a abandonar la vivienda".

Los hechos sucedieron en un domicilio de Madrid. Por aquella época Valentín Tejero, ahora de 57 años, vivía en el madrileño barrio de Delicias y se hacía pasar por 'Benito', un profesor asturiano en paro que ayudaba en una comunidad cristiana haciendo chapuzas. Su domicilio era una habitación alquilada a una familia que desconocía quién era su huésped.

Con esta nueva identidad conoció a R.Z.M., quien le invitó a celebrar la Nochebuena en su casa. Una reunión en la estaban amigos y otros familiares de R.Z.M., entre ellos su nieta de 10 años.

Valentín Tejero fue expulsado de la casa y posteriormente denunciado, sometido a una larga investigación por parte del Juzgado de Instrucción 37 de Madrid y finalmente detenido meses después en Guipúzcoa. Ingresó de forma preventiva en Soto del Real en noviembre de 2017, como debe cumplir cuatro años de prisión, saldrá nuevamente en libertad en 2021, como muy tarde en otoño de ese año.

Además de la pena privativa de libertad, el tribunal le impone la prohibición por tiempo de catorce años de aproximarse a menos de 2.000 metros de la víctima, o de su domicilio o lugar de estudio o trabajo y de comunicarse con ella por cualquier medio, así como libertad vigilada por tiempo de diez años, con las obligaciones o prohibiciones que en su momento se establezcan y a cumplir con posterioridad a la pena privativa de libertad, e inhabilitación especial para el ejercicio de cualquier profesión u oficio, sea o no retribuido, que conlleva contacto regular y directo con menores de edad, por tiempo de nueve años.

Tejero fue excarcelado en noviembre de 2013, en fechas muy parejas a las del violador del ascensor, Pedro Luis Gallego, y el único asesino juzgado por el caso Alcasser, Miguel Ricart. Los tres se beneficiaron de la resolución del Tribunal de Estrasburgo que derogó la doctrina Parot, que establecía que la redención de condena debía aplicarse sobre los 30 años (pena máxima) y no sobre el total de la pena impuesta (en ocasiones, más de cien años).

En el caso de Tejero, además de los 63 años impuestos por el asesinato de Olga Sangrador, aparece en su historial condenas anteriores por la comisión de delitos de abuso sexual a menores, en sentencias de 29 de junio de 1987, 25 de septiembre de 1987 y 20 de noviembre de 1987, y por otros delitos de naturaleza sexual, en sentencias de 29 de septiembre de 1983, 25 de septiembre de 1987, 20 de noviembre de 1987 y 27 de junio de 1988.