Estudiante longeva

Carmen Vega, la alumna más longeva de Canarias a sus 97 años: "Quería ser maestra pero tuve que dejar los estudios"

Nunca pudo terminar de estudiar debido a la situación económica de su familia y, ahora, tantas décadas después ha decidido cumplir el sueño de su vida.

Carmen Vega

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Con 97 años, Carmen Vega Torres ha encontrado en las aulas la oportunidad de cumplir un sueño que la vida le obligó a aparcar hace décadas. Vecina de toda la vida de Santa Lucía casco, en Gran Canaria, es la alumna de mayor edad del Centro de Educación de Personas Adultas (CEPA) de Santa Lucía de Tirajana y, según el propio centro, también la más longeva de Canarias.

Su historia es también la de toda una generación. Hija de agricultores, tuvo que abandonar los estudios siendo muy joven para ayudar en las labores del campo y del hogar. Sin embargo, su vocación por la enseñanza nunca desapareció. "Quería estudiar y me hubiera gustado ser maestra", recuerda. Gracias al apoyo de una profesora consiguió acceder a Magisterio e incluso llegó a cursar dos años. Pero continuar implicaba trasladarse a la capital, un gasto que su familia no podía asumir. "Antes era más difícil y había que ayudar en casa", resume Carmen, cuyo sueño de convertirse en maestra quedó entonces truncado por las dificultades económicas.

Tras formar una familia junto a su marido, panadero de la zona alta del municipio, y criar a sus tres hijos, Carmen ha recuperado la ilusión por aprender. Acude a clase con entusiasmo y asegura sentirse "como en familia". De hecho, anima a otras personas mayores a seguir su ejemplo: "En lugar de quedarse en casa viendo la televisión o perdiendo el tiempo con tonterías, que salgan y aprendan cosas nuevas". Su secreto es "no parar" y siempre estar haciendo cosas.

Su maestra y la jefa de estudios del CEPA, Feli Martel, habla de ella con mucho orgullo: "son un grupo donde hay varias nonagenarias, pero ella tiene mucha energía y siempre quiere aprender". Cuenta que su materia favorita son las matemáticas. "Me gusta salir a la pizarra a resolver algún problema", explica Carmen.

A final de cursos le han dado un diploma de aprovechamiento que ella exhibe en un lugar central de su casa con orgullo, no es el primero, tiene en la pared más de 10, son los años que lleva acudiendo a clases dos veces por semana sin faltar ni un día. "No presenta absentismo apenas, no falta nunca, y cuando me despido de ella me gusta darle un buen abrazo", cuenta con una sonrisa Feli.

Desde el CEPA también destacan la implicación de su alumna más veterana. El director del centro, Juan Jesús Moreno, asegura que Carmen es un ejemplo para todo el centro de que nunca es tarde para estudiar. Se plantea la posibilidad de organizar un encuentro con alumnos más jóvenes porque piensa que "tienen mucho que aprender de ella".

Su hijo, Antonio Eusebio, también celebra que su madre mantenga intactas las ganas de aprender. "Lo único que pido es tenerla muchos años más y que siga estudiando si eso la hace feliz", señala.

Lejos de plantearse dejar las clases, Carmen tiene claro cuál será su próximo paso. "Ya estoy matriculada para el año que viene, si no me borran ahí estaré". Con casi un siglo de vida, sigue demostrando que nunca es tarde para volver a aprender.

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