Percebes
El Campeonato Mundial del Percebe reivindica el oficio más arriesgado del mar: "Creí que no salía y pensé en mis hijos"
Cedeira acoge este lunes la segunda edición de un certamen que reunirá a chefs con seis estrellas Michelin y percebes de siete territorios internacionales.

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El percebe es uno de los productos más cotizados de la gastronomía gallega y también uno de los más difíciles de obtener. Detrás de cada pieza hay mareas, acantilados, mar de fondo y un trabajo que obliga a convivir con el riesgo. Precisamente, para reivindicar tanto el producto como a quienes lo llevan al plato se pergeñó el Campeonato Mundial del Percebe, cuya segunda edición se celebrará este lunes en la taberna marisquería Bon Pé, en Cedeira.
El certamen reunirá muestras procedentes de Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Portugal, Marruecos y la Bretaña francesa, que serán evaluadas por un jurado de primer nivel formado por Albert Adrià, Bittor Arguinzoniz, Javier Olleros, Diego García y Alfredo Vozmediano. Además de reconocer el mejor percebe del mundo, el campeonato pretende convertirse en un escaparate internacional de la tradición atlántica.
Pero si hay alguien que conoce el verdadero valor de este producto es Jorge Bouza. Este joven percebeiro de Cedeira asegura que el mar nunca permite bajar la guardia. "Hubo una vez que pensé que no salía. En ese momento solo podía pensar en mis hijos", relata.
Bouza explica que el trabajo exige asumir riesgos constantemente porque el mejor percebe suele encontrarse en las zonas donde el mar golpea con más fuerza. "Todo el mundo intenta coger el mejor percebe", resume.
A esa dificultad se suma otro problema que preocupa al sector: la falta de relevo generacional. Según explica, cuando comenzó en el oficio eran alrededor de un centenar de percebeiros en la zona y ahora apenas quedan unos cuarenta.
"Es un trabajo muy duro y cada vez hay menos gente que quiera dedicarse a él", señala
Esa realidad contrasta con el creciente reconocimiento que recibe el percebe dentro y fuera de Galicia. Para Diego Iglesias, propietario de Bon Pé y promotor del campeonato, este producto representa como pocos la identidad del litoral atlántico.
"Cuando pruebas un percebe, tienes el océano en la boca", afirma. Iglesias considera que el campeonato nace precisamente para rendir homenaje tanto al percebe como a quienes arriesgan su vida para recogerlo. Recuerda que las condiciones que hacen posible un percebe excepcional son también las que convierten esta profesión en una de las más peligrosas del mar.
El Campeonato Mundial del Percebe busca precisamente poner el foco en esa realidad. Más allá de la competición gastronómica, la cita quiere reconocer el trabajo de los percebeiros, reforzar la proyección internacional de este producto y contribuir a preservar una profesión imprescindible para la identidad de la costa gallega, pero cada vez con menos vocaciones.
La jornada concluirá con la elección del mejor percebe del mundo y la subasta solidaria del lote ganador a beneficio de Cruz Roja. Sin embargo, el principal objetivo va mucho más allá del palmarés: recordar que detrás de uno de los grandes tesoros gastronómicos del Atlántico hay un oficio tan valioso como arriesgado.
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