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EN UN SEMILLERO DE NÍJAR

Califican de accidente laboral el asesinato de un hombre a manos del marido de su empleada

El TSJA considera que el hecho de que la esposa del autor del crimen fuera empleada del difunto indica que la acción criminal guarda relación con el trabajo.

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha declarado como accidente laboral la muerte del jefe de un semillero de Níjar (Almería), que fue asesinado a tiros por un hombre que previamente había matado con la misma escopeta a su mujer en Sorbas (Almería).

Diego G.G. fue condenado por la Audiencia Provincial a 18 años de cárcel por el asesinato de su pareja, Francisca Herrera, en el que concurren las agravantes de alevosía y parentesco, y a otros 18 años de prisión por el de Manuel Tristán, dueño del semillero y jefe de ésta, por unos hechos ocurridos el 3 de mayo del 2015.

El fallo del alto tribunal andaluz desestima el recurso de súplica contra la sentencia de instancia interpuesto por la empresa dueña del semillero, la mutua que tenía como autónomo el hombre y la Tesorería de la Seguridad Social, tras la declaración del carácter profesional de la contingencia de la pensión de viudedad a la mujer del fallecido.

La sentencia del TSJA recuerda que el fallecido había sido "presionado" en varias ocasiones para que despidiese a la esposa de Diego G. G., sin que haya quedado probada la "existencia de una relación sentimental y por tanto sin quedar desvirtuada la presunción de laboralidad".

Señala que cuando fue tiroteado, Manuel Tristán se encontraba prestando sus servicios profesionales en el centro de trabajo realizando trabajos de regadío, "práctica habitual para el mantenimiento de las plantas al margen de que el centro de trabajo estuviera cerrado al público". "Es cierto que la existencia del doble crimen, acabando Diego G.G. primero con la vida de su esposa y unos minutos después con la vida de Manuel no puede obviarse, pero no sólo no ha quedado acreditada la existencia de un hecho ajeno al trabajo, sino al contrario, el hecho de que la esposa del autor del crimen fuera empleada del difunto, indica que la acción criminal guarda relación con el trabajo", dicen.

Un jurado consideró probado por unanimidad que el 3 de mayo del 2015 Diego G.G., quien había tenido problemas conyugales con su mujer, cogió dos escopetas de caza y se dirigió a las nueve de la mañana en su vehículo al paraje Barranco de los Lobos de Sorbas, un lugar aislado en el que se encontraba Francisca Herrera al cuidado de su madre con Alzhéimer y un hermano enfermo. Una vez allí la mató de dos disparos en el hombro y la cabeza. Sobre las 11:30 horas se dirigió al semillero de Níjar del jefe de su esposa, Manuel Tristán, y, de manera sorpresiva, le disparó en varias ocasiones, lo que le ocasionó la muerte.

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