Raven Ford es una mujer que tiene que bañar a su hija en lejía debido a la enfermedad rara que padece, que se conoce como ictiosis lamelar. Se trata de un trastorno que se caracteriza por la presencia de escamas en todo el cuerpo. Por ello, ha tenido que buscar alternativas a los productos tradicionales para bañar a su bebe: "Amelia no puede usar jabón así que pongo dos cucharadas de lejía en el agua de su baño cada dos días".

A pesar de lo invasivo que puede resultar, Raven defiende que los dermatólogos se lo han recomendado: "No todo el mundo se siente cómodo con este tratamiento, pero me lo han recomendado y es la única forma de matar las bacterias bajo sus escamas". "Si no hacemos esto puede contraer infecciones o bolsas de aceite que aparecen como protuberancias amarillas en el cuero cabelludo", explica.

La mujer fue consciente de que algo le pasaba a su bebé desde el momento en que nació. "Parecía una muñeca de plástico. Tenía la piel apretada y brillante. No podía cerrar la boca ni los ojos y los médicos no sabían si tenía párpados", asevera.

La pequeña fue diagnosticada de ictiosis lamelar y tiene que someterse a un duro tratamiento. "Toma suplementos de fluoruro para los dientes, tenemos que ponerle vaselina en la boca, se le cae el pelo y sus uñas son muy duras".

Además, sus padres mantienen su piel cubierta con crema y esteroides. Ford ha creado una petición en GoFundMe para recabar fondos para cubrir el tratamiento de Amelia.